México.

Rosa Guadalupe de la Peña nació en el lugar de los traidores, en Ciudad Hidalgo, Michoacán. Se le llama lugar de traidores desde la época Mexica. Desde muy pequeña, a los 4 o 5 años, se estableció con su familia en la Ciudad de México. Los fines de semana, por ejemplo, la llevaban a Teotihuacán, a donde fue muchas veces. Esas fueron sus primeras incursiones en la arqueología. Al principio, ni siquiera sabía lo que era la arqueología.

En 1964, fue invitada a la inauguración del Museo Nacional de Antropología, cuando tenía 10 años, y se enamoró de la disciplina. En 1976, ingresó en el campo de la arqueología, lo que fue una experiencia increíble porque convivía mucho con antropólogos. Trabajó durante 10 años en distintos proyectos en el centro histórico de la Ciudad de México. A veces piensa que aún le falta mucho por conocer. Si se le preguntara de qué sitio está enamorada y del que no sabe nada, respondería que es Palenque.

La universidad le ha permitido continuar con sus proyectos, como ir a excavar un mes y medio a Rusia en un intercambio. Este tipo de experiencias tiene gran importancia para ella porque los estudiantes han aprendido tanto arqueología en contexto colonial como en contextos prehispánicos. Trabajar con jóvenes le alimenta muchísimo y le renueva. Los alumnos la reviven totalmente. Trabajar con jóvenes la impulsa a hacer cosas que tal vez no hubiera hecho por sí misma.

Por: UAEMéx.