México.

La falta de sueño no solo impacta el descanso diario, sino que también puede convertirse en un factor que predispone al sobrepeso. Diversos estudios han demostrado que dormir mal afecta el metabolismo, mientras que los trastornos del sueño alcanzan a cerca del 40% de la población mundial. Cuando el descanso es insuficiente o se ve interrumpido por ronquidos, apnea del sueño u otros trastornos, el cuerpo responde de formas inesperadas.

Si dormimos menos de cinco horas, al día siguiente el cuerpo se va a empezar a poner en un modo de sobrevivencia. Normalmente, cuando tenemos una restricción de sueño, empezamos a cambiar un poquito el metabolismo para un modo de protección y esto nos genera que aumente la retención de líquidos”, explicó Raúl Martínez, especialista en trastornos del sueño.

El experto añadió que dormir poco también disminuye la tasa metabólica y genera una mayor inclinación hacia alimentos de alta densidad calórica. “También disminuye un poco la tasa metabólica cuando dormimos poco y dormimos mal. Y también tenemos una predisposición a comer alimentos de alta densidad calórica”, indicó.

El desequilibrio hormonal es otro factor clave en este proceso. “Cuando empezamos a dormir poco, sube una hormona que se llama grelina. La grelina es la hormona que modula el hambre. Y por eso también es una de las razones por las que tendemos a comer un poquito más cuando dormimos menos”, señaló Martínez.

Además, la falta de sueño afecta la forma en que el cuerpo procesa la insulina, lo que puede provocar un aumento de glucosa en la sangre. Con el tiempo, esto puede contribuir a la resistencia a la insulina y predisponer al desarrollo de diabetes. Asimismo, la reducción de horas de descanso favorece la inflamación crónica, lo que genera retención de líquidos y toxinas, creando un entorno propicio para problemas cardiovasculares.

Entre las causas de un mal dormir se encuentran factores externos como ruidos, luces o incluso mascotas, así como factores internos, entre ellos la apnea del sueño, uno de los trastornos más comunes. No obstante, especialistas destacan que es posible mejorar la calidad del sueño con cambios sencillos en los hábitos diarios.

“Cambiar esas pequeñas cosas son bien sencillas y empieza a haber también más conciencia de dedicarle tiempo al proceso del sueño. Y entonces la gente empieza a descansar un poco más y se empieza a sentir poco a poco mejor”, explicó Tania Zertuche, directora de Bienestar Integral en TecSalud.

Expertos recomiendan considerar el sueño como una inversión en la salud y no como una pérdida de tiempo, ya que su impacto es determinante en el bienestar general y el control del peso.

Por: TecScience.