Panamá.

En la apartada comunidad de la comarca Madugandi de Panamá, el Centro Educativo Bilingüe Icanti recibe en su primer día de clases a un grupo de niños indígenas con el saludo “Degidde nuegambi”, que en el idioma Dulegaya traduce, «Hola, ¿cómo están?».

Bajo el techo del patio de una pequeña y modesta escuela, los alumnos prestan atención a Gregorio Green, un docente de la etnia guna, que es el director nacional de Educación Intercultural Bilingüe del Ministerio de Educación y llegó hasta el lugar para inaugurar el inicio del año escolar.

“Así que lo que se quiere es que se preserve la lengua materna del niño, porque el padre de familia o la madre de familia le hablan en su lengua materna en sus casas. Obviamente, cuando viene a la escuela es normal que se hable en español. Entonces, lo que se quiere es que se prevalezca, se preserve la lengua materna para el niño”, detalló Green.  Así explica Green parte de los objetivos de este centro educativo, advirtiendo la importancia de mantener la lengua materna a los 300 alumnos que acogen.

La comunidad de Icanti, ubicada a solo 120 km de la capital panameña, carece de cableado eléctrico y se surte con paneles solares. Allí hay que transitar caminos rurales y cruzar durante una media hora en bote al lago Bayano, lo que toma cerca de 3 horas y media para llegar, si no se presentan imprevistos.

Según la profesora Edith González, impartir clases en Icanti es una aventura llena de muchos sentimientos encontrados.

Mira, los docentes de nuestras comunidades se enfrentan a muchas situaciones. En estas comunidades tenemos problemas con la malaria, tenemos problemas con la leishmaniasis que son típicas de estas regiones. Entonces, nuestros docentes tenemos que estar cuidándolos en ese sentido”, dijo.

La docente que además oficia como subdirectora técnico administrativa de la región educativa de Panamá Este señala que en lo que va de 2026 han logrado incursionar en dos comunidades que no habían podido llegar y afirma que uno de los objetivos es reducir la brecha que muchos niños padecen por dificultades en su desplazamiento para que tengan en su comunidad su propia escuela.