China.
La Gran Muralla China, considerada una de las maravillas del mundo, atrae a millones de visitantes cada año. Sin embargo, recorrer sus empinadas pendientes puede resultar agotador, a menos que se cuente con asistencia tecnológica.
Desde el año pasado, los visitantes pueden alquilar exoesqueletos, dispositivos que hasta hace poco parecían propios de la ciencia ficción. Para utilizarlos, basta con escanear un código QR y realizar el pago. “Escaneas un código QR y una vez que empiezas a usarlo, realizas el pago. Una vez activado, comienza a funcionar”, explican operadores del servicio.
Estos dispositivos de asistencia a la movilidad están disponibles por alrededor de trece dólares durante tres horas y pueden ser utilizados por personas de todas las edades. “Hombres y mujeres, jóvenes y mayores, si necesitas ayuda, puedes usarlo. No hay límite de edad”, señalan.
Visitantes como Feng Hua, procedente de la provincia de Hunan, experimentan por primera vez esta tecnología. “La sensación es como si estuvieras escalando. Cuando levantas esta pierna y das un paso adelante, sientes una fuerza que tira de ti y te endereza la pierna. Se repite una y otra vez. Es muy útil y ahorra bastante esfuerzo”, relató.
El desarrollo de exoesqueletos en China ha avanzado rápidamente. Antes limitados a laboratorios y usos militares, ahora son más ligeros gracias a nuevas aleaciones de alto rendimiento, llegando a pesar menos de dos kilogramos. Además, el apoyo gubernamental ha contribuido a reducir significativamente sus costos, que han pasado de decenas de miles de dólares a apenas unos cientos.
Especialistas destacan que el avance en tecnologías como las baterías ha sido clave para su implementación en actividades cotidianas. “Creo que la tecnología de las baterías lo hace posible. El principio en sí es sencillo y ahora la tecnología permite aplicarlo a actividades como subir la Gran Muralla, hacer senderismo u otros deportes similares”, explican.
De acuerdo con proyecciones de ABI Research, los ingresos mundiales por exoesqueletos superarán los dos mil millones de dólares en 2030, frente a los ochocientos cincuenta millones registrados el año pasado. El envejecimiento de la población, especialmente en China, donde más de una quinta parte de los habitantes tiene más de sesenta años, se perfila como un factor clave para el crecimiento del sector.
“En el futuro, los robots influirán en nuestra vida. Espero sinceramente que la industria robótica se desarrolle en todo el mundo para mejorar la vida de las personas”, señalan expertos.
Actualmente, empresas chinas compiten por integrar esta tecnología en dispositivos cotidianos, marcando una transformación progresiva en el papel de la innovación tecnológica en la vida diaria.
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