El Vaticano.

El Vaticano publicó su doctrina sobre la inteligencia artificial, un documento aprobado por el Papa Francisco y destinado en particular a los padres de familia, profesores, pastores y obispos. Según el informe, como cualquier producto del ingenio humano, la inteligencia artificial puede orientarse hacia fines positivos o negativos, pero también conlleva grandes desafíos éticos para la humanidad. 

Entre los usos positivos, el documento sostiene que puede utilizarse para ayudar a las naciones a buscar la paz y garantizar la seguridad, que tiene el potencial de aumentar las competencias y la productividad, que presenta un enorme potencial en diversas aplicaciones del ámbito médico y que puede mejorar el acceso a la educación. Pero advierte sobre el uso bélico de la inteligencia artificial, sobre todo de sistemas de armas autónomas y letales

Indica además que si se usa para sustituir a los trabajadores humanos en lugar de acompañarlos, existe el riesgo sustancial de un beneficio desproporcionado para unos pocos, a costa del empobrecimiento de muchos. 

La Santa Sede afirma también que el hecho de que la mayor parte del poder sobre las principales aplicaciones de la inteligencia artificial esté concentrado en manos de unas pocas y poderosas empresas, plantea importantes problemas éticos, ya que pueden ejercer formas de control tan sutiles como invasivas, creando mecanismos de manipulación de las conciencias y del proceso democrático.