Italia.

Dientes de adultos y niños, mandíbulas y algunas vértebras. Estos son los fósiles protagonistas de un estudio publicado en la revista Nature por un equipo internacional de investigadores, entre ellos, expertos de la Universidad de Bolonia. Los restos fueron hallados en las cuevas de Thomas Quarry, a las afueras de Casablanca, una zona conocida por ser uno de los yacimientos arqueológicos y paleontológicos más ricos del Pleistoceno en África. El equipo ha logrado datar estos restos con una precisión asombrosa.

«Los restos datan de hace unos 773 mil años, con un margen de error de apenas 4 mil años hacia arriba o hacia abajo. Esta altísima resolución cronológica ha sido posible gracias a una serie de dataciones paleomagnéticas en las que se analizaron más de 180 muestras«, destacó Stefano Benazzi, antropología Física, Universidad de Bolonia.

Obtuvimos una datación extremadamente precisa gracias al análisis de minerales magnetizados de los sedimentos en los que se encontraban los fósiles. Esto nos permitió localizar la última gran inversión del campo magnético terrestre, conocida como el evento Matuyama-Brunhes”, comentó Rita Sorrentino, Ciencias Biológicas y Geológicas.

Tras analizar sus características físicas, los investigadores concluyen que estos restos pertenecen a una población similar, pero distinta al Homo antecessor (cuyos restos fueron hallados en la península ibérica y que vivió hace aproximadamente un millón de años). Pero hay más.

“Presentan rasgos que recuerdan, en parte, a los Homo sapiens que aparecerían después en África, pero también a las especies euroasiáticas que darían origen a los neandertales y a los denisovanos. Por lo tanto, estamos ante lo que podemos llamar el ancestro común de estos grupos humanos posteriores. Esto confirma que, con los datos actuales, la población ancestral de la que todos descendemos proviene necesariamente de África”, concluyó Benazzi.

Por: RAI.