México.

Inicia una nueva jornada de vacunación en Chiapas, el tercer estado más afectado por el brote de sarampión en México. La enfermera Elizabeth Albores lidera una brigada estatal que atiende a comunidades con escaso acceso a servicios de salud, ya sea casa por casa o mediante puestos temporales de vacunación.

Mucha gente que no estaba vacunada, incluso de otro tipo de vacunas, no solamente de sarampión y ahorita ha sido un éxito ya que aceptaron la vacunación muy bien”, dijo.

Desde temprano las familias se desplazan para protegerse de esta enfermedad altamente contagiosa, que puede provocar graves complicaciones. Ese temor motivó a Candelaria Gómez a caminar cerca de 1 hora para vacunarse junto a sus hijos. “De que les da calentura, que se les tapa la garganta, que ya no pueden comer. No quiero que se enfermen mis niñas”, contó.

El brote comenzó en febrero de 2025 en Chihuahua, en el norte del país y en un contexto de alta movilidad poblacional y bajas coberturas de vacunación, rechazadas por parte de la población. Desde entonces se ha expandido a todo el país. La Organización Panamericana de la Salud (OPS)  ha conseguido a México un plazo de 2 meses para frenar la transmisión y evitar así la pérdida del estatus de país libre de sarampión, como ya ocurrió con otros países como España y Canadá.

Mientras las brigadas trabajan sobre el terreno, el Senado debate en Ciudad de México cómo reforzar el sistema de vacunación. Arely Pérez, impulsora del encuentro, advierte que la pérdida del estatus de país libre de sarampión conlleva un incalculable impacto en salud, así como altísimos costos y posible saturación de sistemas sanitarios.

Lograr conjuntar la comunicación entre las instituciones para saber qué vacunas se aplican en dónde, cuánto, qué institución abordó. Cuesta más tratar una enfermedad que prevenirla con una sola acción que es la vacunación”, detalló.

La cobertura se ve limitada por barreras culturales que desincentivan la vacunación masculina. Lejanía de los servicios de salud. Desconfianza histórica hacia las instituciones y falta de información en lenguas originarias. En estas localidades, en torno a un tercio de la población no habla español. El trabajo de personal, como la vacunadora Antonia Hernández, que habla el idioma local y conoce el contexto, es clave.

“Es una barrera muy importante para nosotros. Es como que ahorita mucha gente no nos entiende, sobre todo los adultos mayores. La lengua nos ayuda más a tener más seguridad y confianza hacia los pacientes”, dijo.

Este brote de sarampión deja al descubierto debilidades sanitarias del país. Por hoy, la brigada guarda satisfecha sus agujas, las más de 300 vacunas aplicadas contribuyen no solo a inmunizar frente a la enfermedad, sino también a informar a la población. Así termina otra extenuante jornada de vacunación en Chiapas en una carrera contrarreloj para frenar el brote sarampión que azota a México, en un reto que no solamente es sanitario, sino también de inclusión.