América Latina.

El desafío de la política científica en América Latina está en encontrar un equilibrio entre las agendas globales de investigación y las necesidades propias de la región, en un contexto marcado por la creciente globalización del conocimiento.

«A mí me parece que el desafío, en términos de política científica para los países de América Latina, tiene que ver con tomar en cuenta, frente a la creciente globalización de la investigación, cómo balancear el alineamiento o las agendas de los países de América Latina con lo que son las agendas globales, porque algunas son globales, como las cuestiones de salud o el cambio climático, con la atención a necesidades propias de las sociedades locales”, explicó el investigador Pablo Kreimer.

En ese sentido, subrayó la importancia de atender problemáticas específicas de la región, como enfermedades que afectan particularmente a América Latina.

“Por ejemplo, en América Latina, la enfermedad de Chagas o el dengue u otros problemas que son específicamente propios de América Latina”, señaló.

El especialista advirtió que una respuesta inadecuada frente al llamado “colonialismo científico” sería optar por posturas extremas que limitan el desarrollo de la investigación.

“Ahora, me parece que frente a este concepto de colonialismo, lo que no sería una política correcta es solamente preocuparse por cuestiones locales y desvincularse del resto del mundo, como si fuera una actitud reactiva o de reivindicación de lo propio, ni hacer un cosmopolitismo desligado del contexto en el que están insertas las propias investigaciones científicas de los científicos y de los países latinoamericanos”, afirmó.

Finalmente, destacó que la clave está en lograr un punto medio que permita articular ambas dimensiones.

“A mí me parece que la cuestión clave es hacer alguna forma de balance entre esas dos. Esa tensión va a ser la que va a configurar las políticas científicas en los próximos años”, concluyó.