México.
Para Ricardo Sigala, el taller ha logrado trascender gracias a la calidad y diversidad de quienes lo conforman. A lo largo del tiempo ha reunido a estudiantes, profesionistas y aficionados, sin distinción de edad ni formación académica.
«Pienso que hay que reconocer el taller, hay que celebrar el taller, no solamente porque ha sido constante, sino porque ha tenido la fortuna, este taller, de recibir a jóvenes, y a veces no tan jóvenes, personas interesadas en la literatura, que de una u otra forma van a contribuir o han estado ya contribuyendo a la cultura literaria de nuestra región y de nuestro estado. El valor está ahí, más que en quién lo ha dirigido, más que en cuánto tiene de fundado: más bien quienes han estado ahí y han aprendido, pero también han compartido este gusto por la creación literaria”, expresó.
El acceso al taller es abierto. No se requiere experiencia previa ni conocimientos literarios; lo único indispensable es el interés por leer y escribir. En sus reuniones coinciden desde personas con doctorado hasta quienes apenas descubren su gusto por las letras.
“El perfil de las personas que pueden ingresar a él es muy abierto, muy amplio. No se requiere ninguna formación específica. Hemos tenido personas con doctorado en cualquier área del saber. Hemos tenido personas que no terminaron la primaria. De todos los ámbitos han escrito cosas interesantes. No importa tampoco si tu formación es humanística, si es de ingenierías, si es de ciencias médicas: hemos tenido personas de todas las áreas del saber. También hemos tenido amas de casa. Hemos tenido personas que viajan de Zapotiltic, de Gómez Farías, de San Gabriel, incluso de Colima, que viajan al taller cada semana. Este es parte del taller literario y este otro, La invención del presente, es una muestra de los jóvenes escritores. Cuando digo jóvenes, me refiero a aquellos que nacieron en los 80, 90, incluso 2000, que tienen una vida activa en la literatura, que publican sus libros, que ganan concursos, etcétera”, explicó Sigala.
Ante la pregunta sobre el futuro del taller —si seguirá existiendo dentro de diez, veinte o incluso treinta años— Sigala reconoce que el porvenir es incierto, aunque confía en la continuidad del interés por la escritura.
“No sé. En el primer curso que tuvimos, en septiembre del 95, yo no veía el taller existiendo en 1996. Ahora, en 2025, no sé qué va a pasar mañana. No hay nada escrito. Esta paradoja en la literatura, en el taller literario: no hay nada escrito. Pero si las cosas se dan, probablemente vamos a seguir haciendo el taller, si hay gente interesada en asistir, en compartir sus proyectos de escritura, sus lecturas. Si hay —sobre todo también—, incluso si no lo hubiera, creo que también podría seguir, si hay autoridades municipales interesadas en que el taller continúe funcionando. Vamos a estar ahí”.
En un rincón de la Casa de la Cultura de Zapotlán El Grande, el taller literario ha sido y sigue siendo un referente cultural en el sur de Jalisco: un espacio que, más allá de la enseñanza, ha mantenido viva la pasión por la palabra y la creación literaria entre generaciones de zapotlenses.
Por: UdeG Noticias.
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