Colombia.

El chillido en ultrasonido del Saccopteryx antioquensis, un murciélago endémico de Antioquia, volvió a escucharse después de décadas de incertidumbre. Durante dos décadas se creyó que esta especie había desaparecido, pero en 2020 investigadores del Grupo de Mastozoología de la Universidad de Antioquia lograron capturarla y obtener registros acústicos, 24 años después de su descubrimiento.

Cinco años más tarde, en 2025, en el marco del proyecto La Ruta de las Alas, se obtuvo evidencia visual y acústica de su presencia en el municipio de Maceo, Antioquia, donde se diseña el primer banco de hábitat para murciélagos en América Latina. El hallazgo confirmó que esta especie, también conocida como murciélago de sacos alares antioqueño, continúa habitando los cielos del Corredor Cárstico del Oriente de Antioquia, un área protegida que se extiende entre los municipios de Yolombó y Sonsón.

Es muy importante porque nos da muchísima información más de la especie, nos refuerza muchas cosas que nosotros veníamos pensando ya o hipotetizando acerca de la especie y además fue capturada en donde se estableció el banco de hábitat para la protección de la misma”, explicó la bióloga Leidy Laura López.

El murciélago de sacos alares antioqueño fue registrado por primera vez en 1996 en los municipios de Sonsón y San Luis, Antioquia. Se alimenta de insectos y posee un pelaje denso y lanoso de color pardo oscuro que, a diferencia de otras especies del género Saccopteryx, carece de dos líneas claras en el lomo.

Para comunicarse y orientarse utiliza ultrasonidos, sonidos tan agudos que el oído humano no puede percibir. Por esta razón, durante su reciente redescubrimiento, además de redes de niebla, los investigadores emplearon un sistema de registros bioacústicos.

“La bioacústica nos permite grabar esos pulsos de alta frecuencia que nosotros no podemos escuchar y, a partir de estos sonidos, de cómo se ven, nosotros podemos identificar las especies”, señaló López.

Según la clasificación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el murciélago de sacos alares antioqueño está catalogado como una especie en peligro, una situación crítica que exige medidas urgentes de conservación.

“Nosotros sabemos que los registros de esa especie vienen de una zona que está sujeta a explotación minera, sobre todo de caliza, que se utiliza mucho para cementos, pero también para las vajillas; entonces esa es una zona en la cual este impacto viene siendo muy grande en años recientes y se sigue manifestando a través del tiempo y a través de una extensión bastante amplia”, explicó el investigador Sergio Solari.

Actualmente, el Corredor Cárstico del Oriente Antioqueño, declarado Área de Importancia para la Conservación de Murciélagos, resguarda hábitats de más de 40 especies. Allí, la estrategia La Ruta de las Alas, liderada por científicos de la Universidad de Antioquia, ha establecido su Banco de Hábitat para la Conservación del Saccopteryx antioquensis, con el apoyo y financiamiento de Bat Conservation International.

“Entonces, el objetivo principal de la Ruta de las Alas es conservar esos hábitats por un tiempo mínimo de 30 años, en los cuales se pueda asegurar que la especie va a tener en donde habitar y no solamente Saccopteryx antioquensis, sino todas las especies que habitan en el mismo lugar que lo hace nuestra especie”, explicó López.

Colombia alberga alrededor de 217 especies de murciélagos, ocho de ellas endémicas. Esta riqueza representa cerca del 15% de las especies conocidas en el mundo, lo que posiciona al país como el más diverso de América y el segundo a nivel global. Los murciélagos son fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas; sin embargo, enfrentan amenazas como la pérdida de hábitat y la persecución. Conocerlos es el primer paso para transformar el miedo en aprecio y el rechazo en protección.

Por: UdeA.