La Amazonía brasileña perdió en febrero 95,4 kilómetros cuadrados de vegetación, un área 7,3 % superior a la del mismo mes de 2025, pero un 15,6 % menor a la registrada en enero de este año, informó este viernes el Gobierno.
A pesar de haber crecido en el interanual, el área devastada en el bioma fue la menor para un mes de febrero desde 2015, cuando se comenzó a realizar el monitoreo, según los datos divulgados por el sistema de alertas del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE, por sus siglas en portugués).
La destrucción de la Amazonía, cuya vegetación es clave para la absorción de dióxido de carbono en la atmósfera, agrava el calentamiento global, según los científicos.
En los tres años de gobierno de Luiz Inácio Lula da Siva ha sido expresiva la reducción de la deforestación de la selva tras haberse disparado durante el mandato de Jair Bolsonaro (2019-2022), un defensor de la explotación de recursos naturales en la Amazonía, incluso en reservas indígenas, donde es prohibido por ley.
El fortalecimiento de los controles para frenar la minería ilegal, el comercio ilícito de madera y la expansión abusiva de pastizales para la agricultura han sido algunas de las iniciativas impulsadas por el Ejecutivo de Lula para disminuir la destrucción del bioma y llevar la devastación a niveles que no se veían en la última década.
La deforestación en la Amazonía brasileña cayó un 35,4 % entre agosto de 2025 y enero de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, y alcanzó el menor nivel desde que se iniciaron los registros.
Lula, quien ha enarbolado la causa medioambiental durante su mandato y busca ser candidato a la reelección en los comicios del próximo octubre, se ha comprometido a acabar con la deforestación ilegal en la mayor selva tropical del mundo de aquí a 2030.




