Reforzar las capacidades de navegación satelital para el transporte, la infraestructura crítica y la seguridad ciudadana es el objetivo de Celeste, la nueva misión de la Agencia Espacial Europea (ESA, en inglés) con tecnología ‘made in Spain’, que se lanza en 12 días.
El Programa Celeste reforzará las capacidades de Galileo en materias como la protección de la población frente a desastres naturales, la seguridad ciudadana y las emergencias, para que en casos en los que no haya cobertura móvil, por ejemplo, un ciudadano perdido pueda enviar su ubicación a los servicios de rescate.
Además, apoyará frente a caídas del sistema y será una garantía más para los sistemas de conducción autónomos, entre muchos otros.
La misión se compone de 12 satélites, 11 de vuelo y uno extra, y los dos primeros despegarán el próximo 24 de marzo desde el complejo 1 de Rocket Lab en Mahia, Nueva Zelanda.
El resto irán partiendo en los próximos meses hacia la órbita terrestre baja (LEO). La ESA tiene previsto haberlos lanzado todos a comienzos de 2028 para que estén plenamente operativos en 2030.
Según explicó en rueda de prensa el responsable del Programa Celeste, Roberto Prieto, la misión comprende una capa complementaria de satélites, que vuela más cerca de la Tierra, para mejorar el actual sistema Galileo, en órbita terrestre media (MEO), aumentando la resiliencia general y mejorando su rendimiento.
“El actual sistema de navegación Galileo es el mejor del mundo” -subrayó Prieto- “pero es vulnerable en algunas cuestiones, como las tormentas solares, no llega a zonas de difícil acceso…».
«El objetivo de Celeste es complementar el sistema Galileo en la órbita baja, asegurar que los sistemas de navegación europeos actuales sigan funcionando, contribuir a la autonomía estratégica europea en ese sentido y dar nuevos servicios”, ha continuado.
Diseño, tecnología y operación española
Uno de los contratistas principales del programa Celeste es la empresa española GMV, responsable de la misión completa de extremo a extremo, desde el diseño a la operación de seis de los 12 satélites.
“Estamos deseando comenzar la fase de operaciones”, dijo Eduardo Fernández, jefe de proyecto adjunto en GMV, quien ha puesto en valor cómo la empresa espacial española ha logrado “diseñar, construir y validar” los nuevos satélites en tan solo dos años.
“Este proyecto representa algo especial. Somos un ejemplo de las grandes capacidades y servicios de la industria espacial española”,agregó Fernández.
La labor de GMV, con sede en la Comunidad de Madrid, es más compleja aún ya que también recogerá las señales del sistema satelital Celeste cuando esté funcionando, las analizará y procesará.
En total, GMV gestiona 80 de los 200 millones de euros que ha costado el Programa Celeste, según informó la ESA.
Celeste comenzará con los dos satélites demostradores, IOD-1 e IOD-2, que se lanzan a finales de mes para asegurar las asignaciones de frecuencia registradas y probar señales de navegación representativas hasta finales de año.
Al demostrar las ventajas de integrar las capacidades LEO en una arquitectura multiórbita junto a Galileo (MEO), Celeste pretende mejorar la resiliencia frente a las interferencias y ampliar los servicios avanzados de navegación.
Operando a altitudes de entre 500 y 560 kilómetros, los demostradores de Celeste permitirán evaluar cómo una capa LEO complementaria puede mejorar el sistema europeo Galileo en la órbita terrestre media.
Los otros ocho satélites adicionales, de mayor tamaño que estos dos primeros, se lanzarán a partir de 2027.




