México.

En la gastronomía mexicana tenemos muchos platos que incorporan el chile chipotle en sus recetas. Y gracias a la migración de nuestros connacionales, el chile chipotle ha traspasado las fronteras para convertirse en el favorito de millones en todo el mundo. Y es que ese sabor ahumado, entre dulce y picosito de este chile, lo hace muy versátil al aportar un inigualable sabor a cualquier platillo.

Por esta razón, resulta imposible pensar en una tinga a la poblana, unas albóndigas, camarones a la diabla, una cemita, y qué decir de un caldo tlalpeño. Ninguno sabrá igual sin el poderoso sabor y picor del chile chipotle. El chile chipotle es un ingrediente esencial de múltiples preparaciones tradicionales, a la vez que es un símbolo de identidad desde la época prehispánica.

Esta variedad de chile, que también se conoce en algunas regiones como chipotle meco, que no es más que el chipotle seco y ahumado, aunque su uso es más generalizado, tal y como la mayoría de nosotros lo consumimos: enlatados, en un adobo con vinagre, ajo, cebolla, y tomate y piloncillo para atenuar el picor. Pero también el chipotle meco se rellena con diferentes productos. Los más comunes son de frijol o queso, pero la imaginación es infinita y prácticamente se puede rellenar de cualquier cosa que se te antoje.

El proceso para obtener los mejores chiles chipotles inicia con la selección de los chiles jalapeños maduros, que es cuando toman un tono rojizo. Posteriormente, son secados al sol. Ya secos, se acomodan sobre parrillas y empieza un delicado proceso que consiste en ahumarlos lentamente durante varios días en hornos especiales. Ahí son expuestos al delicioso humo de maderas aromáticas hasta que quedan completamente deshidratados. Posteriormente, son enviados a los mercados o vendidos a la industria para su transformación.

Por: TV UNAM.