Colombia.

El maíz se alza como símbolo de vida y saber ancestral a través de círculos de palabra y rituales, en los cuales las comunidades celebran su vínculo con la tierra y reafirman la memoria colectiva.

“Generalmente, las ciencias de la salud se han quedado en una lectura de la realidad, a partir de modelos que son externos y que no son acordes a las realidades y a los contextos muchas veces. Entonces, tratamos de replicar modelos que no son coherentes con la realidad, con la particularidad, con la cultura que a veces tenemos con un escenario, con un grupo o una comunidad”, relató Aida Milena, investigadora.

En este encuentro, la investigación y la espiritualidad se tejen juntas. Los semilleros y sabedores indígenas comparten conocimientos que invitan a pensar la curación desde el cuerpo, el espíritu y el territorio.

“La psicología, en ese sentido, la psicología ancestral, busca acercarse a esas realidades, comprender esas cosmovisiones y tratar de entender un poco cómo se han construido esas historias, culturas, relatos que viajan en las memorias de las comunidades, para así poder entender también desde su realidad cómo están viviendo el mundo y cómo se puede promover la transformación social”, explicó Milena.

Durante dos días, los participantes viven una experiencia que incluye talleres, rituales, música y danza. Todo en torno a un mismo propósito: honrar al maíz, guardián de los pueblos, y reconocer que cada grano contiene una historia, un rezo y una semilla del futuro.

“Para mí, el desafío intercultural de la psicología es que se transforme. ¿Y eso qué quiere decir? Que descentre su mirada y que salga como de ese privilegio que ha dado solamente al modo de ser occidental como la única forma de comprender la vida y al humano”, contó Diego Moreno, investigador.

El Día de la Raíz, más que un evento, es una convocatoria al espíritu. Un momento para pensar bonito, escuchar el latido de la tierra y recordar que, como el maíz, todos nacemos de una misma semilla.

Por: Directo Bogotá (DB).