La inteligencia artificial (IA) puede mejorar la personalización del aprendizaje en la enseñanza superior en Iberoamérica, reconoce un estudio de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), que alerta sin embargo de riesgos importantes como el plagio y la inequidad entre estudiantes.
El análisis ‘La llegada de la IA a la educación superior en Iberoamérica’ evidencia que este recurso tecnológico se está consolidando como un «aliado estratégico de las universidades iberoamericanas» al fortalecer también la toma de decisiones basada en datos, informó este lunes la OEI para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
La IA ayuda a optimizar la eficiencia institucional en procesos administrativos, de gestión académica y de acompañamiento con el monitoreo de indicadores de los alumnos para prevenir, por ejemplo, el abandono prematuro de los estudios.
Sin embargo, la transformación de los hábitos académicos de los estudiantes puede estar llevando a una disminución de habilidades fundamentales como la escritura autónoma, el pensamiento crítico y las capacidades analíticas complejas, según el informe, coordinado por el investigador Axel Rivas.
Igualmente, un problema cada vez más palpable es que las herramientas de IA tienen distintos costos y pueden «ampliar las brechas de equidad» entre el alumnado.
«La potencia que pueden tener estas herramientas para asistir a los estudiantes en su formación será cada vez mayor -constata el informe-. Esto implica también un análisis de qué recursos puede ofrecer una universidad para garantizar ciertos niveles de equidad; por ejemplo, se puede analizar el impacto de adquirir licencias para el uso por parte de los estudiantes y profesores de los recursos más avanzados».
Las brechas de equidad se observan también en las capacidades de uso efectivo de las nuevas herramientas digitales. Algunas universidades ya están avanzando en la incorporación en sus planes de estudio de módulos o materias de formación.
Además, la IA plantea dilemas éticos, incide el estudio, con respecto al control de sus sesgos, la privacidad de la información y el papel que pueden tener empresas comerciales en «la mercantilización de la educación pública».
Las universidades pueden desarrollar o usar herramientas con IA para apoyar a los profesores en la organización de los contenidos de sus asignaturas y cursos. Esto puede facilitar el aprendizaje, la traducción de textos, la síntesis de materiales, la elaboración de guías visuales, pódcast o chatbots con el contenido de los textos y las clases.
El informe subraya los esfuerzos institucionales para potenciar el aprovechamiento de esta tecnología en una región donde el crecimiento de la educación superior virtual ha sido notable el último decenio, según el Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad (OCTS) de la OEI.
La matrícula en grados y posgrados a distancia se duplicó entre 2010 y 2020, de 2,5 a cinco millones de estudiantes.
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