Kenia.

En el este de Kenia, una operación contrarreloj busca darle una nueva oportunidad de vida a esta jirafa. Guiada cuidadosamente por guardabosques, el animal, con los ojos vendados para reducir el estrés, sube al camión que la trasladará lejos de un entorno cada vez más hostil hacia el valle del Rift.

Conservacionistas advierten que estas reubicaciones, supervisadas por el Servicio de Vida Silvestre de Kenia, se han vuelto más frecuentes.

En Kedong Ranch, a orillas del lago Naivasha, el avance de proyectos inmobiliarios bloqueó los corredores naturales entre el monte Longonot y Hills Gate. Cientos de jirafas, cebras y antílopes ya han sido evacuados.

La operación del fin de semana movilizó decenas de personas, vehículos y hasta un helicóptero para localizar y sedar a cinco jirafas. Pero trasladarlas no es sencillo. Su anatomía las hace vulnerables a caídas y a la anestesia.

Hacemos mucho trabajo de conservación de vida silvestre, particularmente el rescate de especies para evitar la extinción y también para asegurarnos de que tengamos una población saludable y próspera de vida silvestre. Así que somos muy apasionados. Has visto que tenemos un equipo muy apasionado”, contó Dominic Mijele, veterinario.

Tras el traslado de treinta kilómetros, los veterinarios monitorean a las jirafas durante una semana. La expectativa es que pronto establezcan su territorio en la reserva privada Oserengoni y que la población vuelva a crecer. En Kenia, donde la población pasó de treinta a más de cincuenta y seis millones en dos décadas, los conflictos entre humanos y fauna aumentan.

Los expertos advierten que conservar la vida silvestre mientras avanza el desarrollo es un equilibrio cada vez más difícil, pero indispensable para el futuro del país.