México.

Hay un insecto que podría dejarte sin tacos, enchiladas y chilaquiles. Hablamos del gorgojo, un diminuto escarabajo que es capaz de dañar hasta setenta y seis por ciento de los granos de maíz mientras están almacenados. Pero, ¿y si esta plaga también tuviera propiedades nutricionales para crear superalimentos? Investigadores del TEC de Monterrey así lo creen y, por ello, buscan aprovechar las propiedades alimenticias del gorgojo. Su objetivo es obtener una nueva fuente nutritiva y, a la vez, mitigar los daños de una plaga que no deja de crecer.

Un gorgojo hembra puede poner hasta quinientos setenta y cinco huevos y sus larvas se convierten en adultos en solo un mes. Soledad Mora Vázquez y Silverio García Lara, investigadores del grupo Food Security, consideran que estas son las soluciones que se necesitan para enfrentar los retos de la alimentación

“Esta es una buena área de inversión. Y sí veo esto como un tren muy sostenido para los siguientes cinco, diez, quince años, cuando nos va a ser más difícil producir proteína de origen animal”, destacó García Lara. 

En el laboratorio de biotecnología postcosecha, en Campus Monterrey, los investigadores experimentan con los diminutos escarabajos. Los crían en condiciones controladas, son alimentados únicamente con maíz y en dos meses son recolectados, desinfectados y molidos para hacer harina.

Ese proceso elimina posibles olores desagradables y le otorga un sabor neutro, además de que facilita integrarlo en tortillas, barras nutritivas, pan y hasta croquetas para mascotas. Quizá no lo creas, pero la investigación mostró que la harina de escarabajo contiene casi un cincuenta por ciento de proteína Además, una parte está compuesta por aminoácidos que el cuerpo humano digiere con facilidad, logrando un mejor valor nutricional.

También se trata de un alimento seguro, pues los análisis microbiológicos demostraron la ausencia de bacterias dañinas como la salmonella, los estafilococos o la E. Coli, garantizando su inocuidad para el consumo Entonces, comer gorgojo no parece algo malo, sobre todo si consideramos que insectos como los chapulines o algunos gusanos son parte de la dieta de los mexicanos. No obstante, la mayoría de las personas asocian al gorgojo con suciedad y deterioro

“Hay una barrera ahí cultural de cómo percibimos a estos insectos como algo sucio, como una plaga, no como un alimento”, relató Mora Vázquez.

Pero cambiar esta imagen negativa es algo que podría resolver una buena campaña de marketing. Aun así, falta un paso crucial: la regulación que permita llevar la harina a las mesas y, antes de ello, descartar cualquier efecto secundario y obtener la aprobación de las autoridades sanitarias

“Y este gorgojo es tan eficiente que lo convierte, básicamente, en proteína. Entonces, tienes una máquina metabólica supereficiente donde no le metes nada y básicamente se encarga de hacerlo”, contó García Lara.

Por: TecScience.