Puerto Rico.

Gracias al documental Debí tirar más fotos de Bad Bunny el sapo concho, el único endémico de Puerto Rico, saltó a la fama este año. Sin embargo, pocos saben que esta especie se enfrenta a la amenaza de la extinción desde hace cuatro décadas gracias a la reproducción asistida.

Sandra Vega, bióloga de la Universidad de Puerto Rico, reconoce que gracias a la exposición que Bad Bunny le ha dado al anfibio, muchos tienen ahora interés sobre este.

Esa parte de conectar con la gente. No había sido posible a la magnitud de lo que se ha logrado en este año, así que ha sido vital para nosotros, sobre todo desde el punto de vista educativo, porque nos ha abierto las puertas a un público que usualmente nosotros no podemos educar”, relató Vega.

El sapo concho es reconocido por su nariz respingona y por vivir entre seis y ocho años cuando está en cautiverio. Su existencia está amenazada por la pérdida de su hábitat, así como por depredadores como libélulas y especies invasoras. En la finca El Tajonal, que pertenece a Abel Valle Nieves, presidente de la organización Ciudadanos del Karso. Se crearon tres charcas artificiales para el sapo concho. Sin embargo, el hombre reclama un centro de reproducción en Puerto Rico para abaratar los costos.

La reproducción de los renacuajos se hace hasta el momento en zoológicos en los Estados Unidos y en Canadá y se traen por avión en cajas con agua, se le pone oxígeno, se le pone todo lo necesario para que sobrevivan y se liberan en charcas”, contó  Valle Nieves.

Ramón Luis Rivera, asesor técnico de la División de Ecología del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, reitera que aún falta mucho para evitar que el sapo concho desaparezca.

El plan que tenemos ahora, después de 35 años, es empezar a reproducirlos localmente, construyendo facilidades adecuadas, porque en Puerto Rico tenemos personal, tenemos conocimiento, pero necesitamos un apoyo que nos ayude a darle continuidad”, destacó Luis Rivera.

Este experto asegura que menos del 5% de los puertorriqueños conocía al sapo concho antes de que saliera al estrellato con Bad Bunny. Cabe decir que gracias a los esfuerzos de conservación en junio de 2025 se habían liberado 751 mil 938 renacuajos.