Brasil.
La COP30 tuvo una semana decisiva, marcada por el estancamiento de las negociaciones y la fuerte presión de los pueblos indígenas de la Amazonía. Los ministros asumen ahora el mando después de que temas clave como la financiación climática y las metas de reducción de emisiones quedarán fuera de la agenda oficial.
Brasil intenta destrabar el proceso nombrando facilitadores internacionales, mientras el sector privado anuncia inversiones millonarias. Sin embargo, los países en desarrollo exigen mucho más, hasta 1,3 billones de dólares en fondos públicos. La ausencia de Estados Unidos tras la salida del Acuerdo de París, ordenada por Donald Trump, ha dejado a China en un papel protagónico y Colombia presiona para impulsar una hoja de ruta hacia el fin de los combustibles fósiles.
Fuera del recinto, las protestas indígenas sacudieron la cumbre con bloqueos y marchas en Belém. Exigieron detener las prospecciones petroleras y los grandes proyectos en la Amazonía.




