Ecuador.
En el mundo de hoy todo avanza para la educación superior. Este cambio es esencial, ya que permite lograr nuevos objetivos de la sociedad como conjunto. Al hablar de la docencia vanguardista en carreras técnicas como las agropecuarias, hablamos de la base para innovar. Este sector está en permanente evolución, ya que representa la base de la alimentación, dedicándose principalmente a la producción de materias primas de origen vegetal y animal.
El ingeniero John Franco, decano de la Facultad de Educación Técnica para el Desarrollo de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (UCSG), habla sobre esta realidad en el Ecuador.
“Sabemos que son los vegetales los que mantienen la vida realmente sobre el planeta. Para nosotros como un país agropecuario, un país que lidera ya los sitiales en muchos rubros cacao, banano, camarón, flores, frutas no tradicionales y otros productos más que van generándose, se torna para nosotros como academia, un aspecto importante el tener o preparar hombres y mujeres para el desarrollo de la actividad, para potenciar esa actividad productiva”, destacó el Ingeniero John Franco.
El cambio climático, las plagas emergentes y la necesidad de producir más con menos recursos, exigen nuevas competencias técnicas y científicas, las cuales se empiezan a desarrollar en las aulas universitarias. Así, el desafío no es solo de los estudiantes, sino también de los docentes. El ingeniero Franco recalca la importancia del rol que cumple un profesional preparado en estas áreas.
“A los productores los va a beneficiar tener un profesional que esté mejor preparado y adaptado a las circunstancias y a las situaciones que el mundo cambiante le da. Hoy, por ejemplo, en el sector agropecuario el trabajo ya no es muscular, ahora es con el cerebro. Por ende, las competencias de las personas en las zonas rurales han cambiado. Se necesita ahora alguien que pueda reparar el robot, reparar el tractor, alguien que pueda mantener el software actualizado, alguien que en campo pueda de alguna manera dar el acompañamiento y la asistencia técnica al respecto, porque hoy se utiliza mucho la tecnología”, destacó Franco.
La educación vanguardista forma profesionales capaces de usar, mantener y mejorar estas herramientas, aumentando la eficiencia y la sostenibilidad de la producción. Pero la docencia vanguardista no lo es todo. También se requiere de jóvenes que estén interesados en dedicarse a la innovación, a generar nuevos conocimientos mediante la investigación y aplicar estos resultados para mejorar la sociedad a través de la vinculación con la comunidad que nos permite avanzar como país y como región latinoamericana hacia un futuro con un sector agropecuario modernizado.
El llamado es para los jóvenes que sepan aprovechar el alto conocimiento de los docentes y con este generar un verdadero cambio y progreso social. La calidad de enseñanza y aprendizaje que se logre desarrollar ahora determinará el futuro y el éxito agropecuario del país.
Por: Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (UCSG).
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