Brasil.
La naturaleza ofrece una infraestructura más efectiva y resiliente frente a la crisis climática. Este fue uno de los principales llamados realizados por representantes de la sociedad civil y líderes políticos del sur global durante un evento sobre la implementación de los indicadores del Objetivo Global de Adaptación, desarrollado en Belén, en el marco de la COP 30.
El encuentro fue organizado por Fonplata, banco de desarrollo integrado por Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay, y puso especial énfasis en el rol del agua y el saneamiento básico, considerados una de las siete áreas clave de acción dentro de las metas globales de adaptación al cambio climático.
La presidenta de Fonplata, Luciana Botafogo, quien moderó uno de los paneles del evento, explicó que la cuestión del agua atraviesa todas las metas de adaptación, más allá de su reconocimiento como eje específico. Esta visión fue respaldada por la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, durante su intervención.
“Creo que el agua y el saneamiento básico son fundamentales para alcanzar este objetivo. Sin ellos, no podemos hablar de salud”, afirmó Bachelet. Desde su doble formación como médica y política, subrayó la relevancia del tema en múltiples dimensiones sociales. “¿Qué ocurre entonces con la alimentación, la educación o la igualdad? El agua es vida. ¿Y cómo lograremos la justicia y la paz?”, cuestionó.
La exmandataria recordó además la magnitud del desafío global al señalar que “sabemos que 2 mil 400 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable segura”, lo que evidencia la urgencia de integrar este tema en las políticas de adaptación climática.
Por su parte, el vicepresidente de Estrategia del Fondo OPEP para el Desarrollo Internacional, Moussa Palomar, sostuvo que los proyectos de desarrollo deben replantearse desde una nueva lógica que reconozca el valor estratégico de los ecosistemas. “Consideremos la naturaleza como una infraestructura esencial”, señaló.
Palomar explicó que al valorar los ecosistemas como recursos estratégicos y financiarlos de manera adecuada, es posible avanzar hacia modelos de desarrollo más sostenibles. “Cuando valoramos el ecosistema como un recurso estratégico y lo financiamos adecuadamente, generamos un desarrollo resiliente, accesible y regenerativo”, afirmó.
De acuerdo con un informe reciente de Naciones Unidas, la adaptación al cambio climático se ha convertido en uno de los debates más urgentes a nivel global, ya que superar el límite de 1,5 grados de calentamiento global será casi inevitable en la próxima década, debido al lento avance de los compromisos internacionales y a un contexto geopolítico cada vez más complejo.




