El científico exiliado iraní Kaveh Madani, director del Instituto del Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH), fue anunciado este jueves como el ganador de 2026 del Premio del Agua de Estocolmo, considerado el Nobel del Agua.
El galardón, anunciado en una ceremonia en París en la sede de la Unesco, en la antesala del Día Mundial del Agua (22 de marzo), se le concedió por ser una figura única que combina la «investigación pionera en materia de gestión de los recursos hídricos con la política, la diplomacia y la divulgación a nivel mundial, a menudo en situaciones de riesgo personal y complejidad política».
Según destacó UNU-INWEH en un comunicado, este premio que entrega desde 1991 la Stockholm Water Foundation, en colaboración con la Real Academia Sueca de las Ciencias, es el más importante del mundo en materia de investigación sobre el agua.
Madani, conocido entre otros motivos por ser el creador del concepto de ‘bancarrota del agua’, lo recibirá oficialmente en agosto, de manos del rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, quien ejerce de mecenas del reconocimiento.
«Que me hayan concedido el Premio del Agua de Estocolmo precisamente en este momento supone una reivindicación que comparto con todos los iraníes que creyeron en mí cuando se me tachó de ‘amenaza’ por el simple hecho de decir la verdad. Acepto este honor con profunda humildad», declaró Madani en el comunicado del instituto.
El científico, que recordó también a sus colegas represaliados en Irán, consideró una «profunda coincidencia» que este premio le llegue en un momento en el que su país natal y su región «arden en las llamas de los conflictos y de una guerra que se libra al margen del derecho internacional».
«Espero que, en medio de este mundo fragmentado, este Premio y el Día Mundial del Agua sirvan para recordarnos que el agua no espera a la política. La escasez de agua es una amenaza común que trasciende todas las fronteras militares. Debemos reconocer nuestra vulnerabilidad compartida si queremos alcanzar alguna vez nuestra paz compartida», agregó.
Una bancarrota del agua, más que una crisis
Nacido en Teherán, en 1981, e hijo de padres que también trabajaron en el sector del agua, Madani es el laureado más joven de la historia de este premio.
Cursó sus estudios primero en su país, después en Suecia y en Estados Unidos. Trabajó en Londres, en el Imperial College, pero en 2017 aceptó la llamada del Gobierno iraní para integrarse en el Ejecutivo como vicepresidente adjunto y como subdirector del Departamento de Medioambiente.
Fue un nombramiento acogido con esperanza por la comunidad científica y la diáspora iraní, según el comunicado de UNU-INWEH, pero sus campañas para impulsar una mayor transparencia y reformas profundas de la gestión hídrica generaron una reacción adversa muy virulenta, con campañas desde los medios oficiales que le tachaban de «terrorista del agua» y de espía de agencias extranjeras.
Fue arrestado e interrogado en múltiples ocasiones en 2018, en un contexto de represión a los científicos por parte de la Guardia Revolucionaria Islámica, y finalmente tuvo que exiliarse.
A partir de entonces llevó su experiencia al escenario de las instituciones globales a través del UNU-INWEH, considerado el laboratorio de ideas sobre el agua de la ONU.
Entre sus contribuciones destaca el concepto de ‘bancarrota hídrica’, presentado en un revolucionario informe en enero de 2026, con el que Madani instó a no pensar en el problema del agua como una crisis (es decir, algo temporal), sino como una situación en muchos casos ya irreversible.
Anteriormente en su carrera había incorporado la teoría de juegos y el análisis de las decisiones humanas en los procesos de gestión del agua, con el fin de demostrar que los incentivos que mueven a los individuos en el mundo real hacen a menudo impracticables las soluciones propuestas a los problemas hídricos.
También es un destacado divulgador, con un millón de seguidores en las redes sociales, lo que hace de él el científico del agua más seguido del mundo.




