Investigadores del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (ICP-CSIC) han desarrollado un nuevo material a base de magnesio capaz de capturar y transformar el CO₂ del aire a temperatura ambiente sin utilizar energía. Denominado MicroMg, el material convierte el CO₂ principalmente en bicarbonato y mantiene su eficacia cuando se incorpora a pinturas aplicadas en paredes.

Este avance puede contribuir a mejorar la calidad del aire en interiores, donde niveles elevados de CO₂ pueden afectar al bienestar y al rendimiento cognitivo. Y también podría utilizarse en exteriores, mediante recubrimientos que ayuden a reducir este gas de efecto invernadero. El trabajo se ha publicado en la revista ACS Applied Energy Materials.

El aumento de la concentración de dióxido de carbono (CO₂) en la atmósfera constituye uno de los principales retos ambientales actuales. Además de su contribución al cambio climático, niveles elevados de este gas en espacios interiores —como oficinas, viviendas o centros educativos— pueden afectar al bienestar y al rendimiento cognitivo de las personas.

Por ello, el desarrollo de materiales capaces de capturar o transformar el CO₂ de forma eficiente y sostenible se ha convertido en una línea de investigación clave para mejorar la calidad del aire y avanzar hacia entornos más saludables.

En este contexto se enmarca el trabajo del grupo de investigación del ICP-CSIC liderado por José Miguel Palomo, que ha desarrollado un nuevo material catalítico denominado MicroMg. Se trata de un biohíbrido basado en magnesio, capaz de transformar CO₂ en compuestos más estables en condiciones ambientales, que combina un componente inorgánico de magnesio con una biomolécula, una enzima que actúa como soporte y que guía la formación del material durante el proceso de síntesis.

Proceso respetuoso con el medio ambiente

El material que transforma el CO2 se obtiene mediante un método sencillo y respetuoso con el medio ambiente. Se prepara en disolución acuosa, a temperatura ambiente y pH neutro, sin necesidad de condiciones agresivas ni reactivos tóxicos. Durante el proceso se forman microestructuras cristalinas bien definidas, que tienen una forma geométrica cúbico-octaédrica, es decir, que combina características de un cubo y un octaedro regular, y tiene un tamaño del orden de milésimas de milímetro (micras).