Descifrar símbolos e interpretarlos requiere un gran aporte de nuestro cerebro. De hecho, la capacidad de entender el lenguaje y leer, aunque parecen acciones simples y naturales, no lo son. 

Los científicos creen que nuestros antepasados crearon nuevos circuitos en su cerebro, específicamente para leer, pues un cerebro neurotípico nace solo con los circuitos que le permiten ver y utilizar sus cuerdas vocales. 

Entonces, leer supuso una transformación cerebral. “Cuando nosotros leemos se activan muchísimas áreas de nuestro cerebro, pero lo que sucede especialmente es un proceso de neuroplasticidad. La neuroplasticidad, en términos supercoloquiales, es esta como reprogramación o reconexión o como que se dan nuevas conexiones neuronales. Es el cambio del que se habla”, explicó Denisse Villamil, psicóloga. 

Hoy en día está demostrado que la lectura, especialmente de libros y documentos físicos, activa varias áreas de ambos hemisferios cerebrales para asociar las letras y palabras con sonidos y diversos significados.

 Esta activación de nuestro cerebro trae varios beneficios, tanto para los adultos como para los niños. “Hay muchos estudios que dicen que la lectura actúa como una barrera cognitiva, no para que no envejezcamos, sino más bien para que no haya un deterioro cognitivo. Entonces, eso a nivel de los adultos, por decirlo así. En los niños, en un tema de aprendizaje, ayuda a que este aprendizaje sea más autónomo. Incluso la lectura fomenta la empatía. Por medio de la narrativa que nosotros vamos leyendo, se activan muchas estructuras relacionadas con nuestro tema emocional”, detalló Villamil. 

Cuando nos sumergimos en la lectura, podemos sentir y vivir la historia que se nos cuenta. Investigadores de la Universidad de Emory usaron resonancia magnética en personas que leyeron Pompeya, una novela histórica. 

Encontraron que tras leer pasajes narrativos se activaban no solo las áreas de lenguaje, sino también la corteza sensorial y motora, como si los lectores encarnaran las acciones de los personajes. Asimismo, las neuronas espejo descubiertas en los años 90 explican que al ver o imaginar acciones, se activan las mismas áreas motoras que si las realizáramos. 

Esta serie de cambios fascinantes que surgen en el cerebro cuando leemos demuestran cuán importante es cultivar estabilidad compleja que el ser humano desarrolló a lo largo de los años.

 

Por: Universidad Técnica del Norte (UTN)