En junio de 2025, el Observatorio Vera C. Rubin, ubicado en Chile, detectó miles de asteroides durante sus primeras observaciones, de los cuales cerca de dos mil no habían sido vistos con anterioridad.
Entre ellos, los astrónomos identificaron 19 asteroides de rotación superrápida y ultrarrápida, incluidos algunos con características y tamaños excepcionales.
Los resultados, publicados en The Astrophysical Journal Letters, se basan en diez horas de observaciones preliminares realizadas con la Cámara Legacy Survey of Space and Time (LSST), la más grande del mundo.
Asteroides que desafían los límites conocidos
La velocidad de rotación de los asteroides ofrece información valiosa sobre su estructura interna, composición y origen. En teoría, la mayoría de estos objetos, considerados como «montones de escombros», no pueden girar más rápido que un límite aproximado de 2,2 horas sin desintegrarse.
Sin embargo, varios de los asteroides detectados superan ampliamente ese umbral, lo que sugiere que están formados por materiales extremadamente resistentes.
«La inesperada prevalencia de asteroides del tamaño de varios campos de fútbol (superior a 500 metros) que completan una rotación completa en un período extremadamente corto, inferior a dos minutos, nos obliga a refinar nuestra comprensión de la formación y evolución de las rotaciones de los asteroides», explica Sarah Greenstreet, astrónoma del NOIRLab y autora principal del estudio.
El asteroide más rápido de su tipo
El caso más destacado es el asteroide 2025 MN45, que tiene un diámetro de 710 metros y un período de rotación de solo 1,88 minutos. Se trata del asteroide de más de 500 metros con la rotación más rápida jamás registrada.
«Claramente, este asteroide debe estar compuesto por un material muy resistente para mantenerse intacto mientras gira tan rápido», afirma Greenstreet en un comunicado del Observatorio Vera C. Rubin.
Descubiertos en un lugar difícil de observar
Probablemente, estos objetos «están compuestos por innumerables piezas pequeñas de piedras y escombros que se fusionaron bajo la gravedad durante la formación del sistema solar o en colisiones posteriores», añade.
La mayoría de estos nuevos rotadores rápidos se localizan en el cinturón principal de asteroides, entre las órbitas de Marte y Júpiter. Hasta ahora, este tipo de objetos había sido difícil de detectar debido a su distancia y bajo brillo.
El potencial del Observatorio Vera C. Rubin
El descubrimiento pone de relieve la capacidad sin precedentes del Observatorio Vera C. Rubin para identificar grandes cantidades de objetos y generar datos detallados, lo que permitirá avanzar en la comprensión de la historia, composición y evolución de los asteroides, así como del universo en general.
El observatorio «Rubin nos está permitiendo estudiar de forma exitosa una población de asteroides del cinturón principal relativamente pequeños con una rotación muy rápida, lo que no habría sido posible detectar antes», concluye Greenstreet.
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