Los fósiles de homínidos descubiertos en Casablanca, Marruecos, que datan de hace unos 773 000 años, podrían ser antepasados cercanos de los humanos modernos, según los resultados de una investigación liderada por el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Leipzig, Alemania.

Estos restos muestran una mezcla de rasgos antiguos y modernos, lo que les sitúa cerca del punto en el que comenzaron a divergir los linajes humanos africanos y euroasiáticos.

Los hallazgos, publicados en Nature, proporcionan información sobre las poblaciones africanas anteriores al Homo sapiens más antiguo conocido y aportan pruebas del origen africano de nuestra especie. Los fósiles son de una época cercana a la del Homo antecessor hallado en Atapuerca, pero son morfológicamente distintos.

“Estos resultados se relacionan con un tema que investigamos en Atapuerca: la separación evolutiva de neandertales y sapiens y el último antepasado común. Habrá que comparar estos nuevos restos norteafricanos con los fósiles de Homo antecessor en Atapuerca”, dice Juan Luis Arsuaga, director científico del Museo de la Evolución Humana de Burgos y ajeno al estudio, en declaraciones a SMC España.

Vacío en el registro africano

Se cree que los últimos antepasados comunes de los humanos modernos, los neandertales y los denisovanos, vivieron hace entre 765 000 y 550 000 años. Sin embargo, aún se debate sobre dónde aparecieron por primera vez.

Descubrimientos anteriores, como el Homo antecessor en España, sugerían posibles vínculos ancestrales en Europa. Pero no se han encontrado fósiles en África de datación similar para confirmar este camino y se habla de un “vacío” en el registro africano.

El investigador Jean-Jacques Hublin y su equipo analizaron los fósiles desenterrados en una cueva llamada Grotte à Hominidés en la cantera Thomas I de Marruecos, entre los que se encontraban dos mandíbulas parciales, numerosos dientes y vértebras.

El examen de los sedimentos circundantes muestra que los fósiles datan de una época cercana a un cambio importante en el campo magnético de la Tierra, hace unos 773 000 años, lo que les da una edad similar a la del H. antecessor.

Sin embargo, son morfológicamente diferentes del H. antecessor. Esta característica sugiere que la diferenciación regional entre Europa y el norte de África ya estaba presente a finales del Pleistoceno temprano (hace entre 1,8 millones y 780 000 años).

Rasgos modernos y antiguos

Así, los fósiles marroquíes combinan características antiguas observadas en especies como el Homo erectus con rasgos más modernos que se encuentran en el H. sapiens y los neandertales. Por ejemplo, el tamaño de sus molares se asemeja al de los primeros H. sapiens y neandertales, mientras que la forma de su mandíbula se acerca más a la del Homo erectus y otros humanos arcaicos africanos.

“Este hallazgo rellena un vacío clave del registro africano justo cerca del intervalo en el que la genética sitúa la separación entre el linaje que acabará en Homo sapiens y el clado neandertal–denisovano”, dice Juan Ignacio Morales, investigador del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES-CERCA) en declaraciones a SMC España.

Según Morales, “los homininos de Casablanca pueden leerse como un ‘equivalente africano’ de Homo antecessor (Atapuerca): dos ventanas casi paralelas a ambos lados del Mediterráneo, con evolución en mosaico, pero con el yacimiento de Atapuerca apuntando más hacia la trayectoria neandertal y Casablanca hacia la africana”.

Aun así, el investigador apunta a la prudencia. “El conjunto es parcial (mandíbulas, dientes y vértebras) y no permite identificar al ‘último ancestro común’ como tal, que sería una población, no un individuo”, señala.