El número de árboles que mueren en Australia es cada vez mayor y tiende a acelerarse a medida que el clima se calienta, advirtió un estudio publicado el martes en la revista Nature Plants, basado en datos recopilados durante décadas.

El estudio recoge datos del inventario forestal de 2.700 parcelas en todo el país y en cuatro ecosistemas diferentes que incluyen la sabana tropical, el bosque templado fresco, el bosque templado cálido y el bosque tropical húmedo.

«Observamos que la tasa de mortalidad ha aumentado de manera constante a lo largo del tiempo en todos los tipos de bosques», declaró Belinda Medlyn, profesora del Instituto Hawkesbury para el Medio Ambiente de la Universidad Occidental de Sídney.

«Y este aumento se debe muy probablemente al incremento de las temperaturas», precisó la investigadora en fisiología vegetal.

Las zonas afectadas por la explotación forestal, la deforestación o los incendios se excluyeron de las investigaciones con el fin de examinar cómo ha evolucionado la «mortalidad natural de los árboles» en las últimas décadas.

El estudio revela que el mayor aumento de la mortalidad se observó en las sabanas tropicales. La tasa de mortalidad de los árboles aumentó allí una media del 3,2 % anual, pasando de casi 15 por cada 1.000 en 1996 a casi el doble en 2017.

Las investigaciones han demostrado que la muerte de los árboles no se compensa con su crecimiento, lo que provoca una disminución general de las reservas forestales.

Por lo tanto, es «muy probable que la capacidad global de almacenamiento de carbono de los bosques disminuya con el tiempo», subrayó Medlyn.

Un estudio publicado unos meses antes reveló que los bosques tropicales húmedos de Australia se encontraban entre los primeros del mundo en emitir más dióxido de carbono del que absorbían.

El mundo se ha calentado en promedio casi 1,2 °C desde la era preindustrial. La mayor parte de este calentamiento se ha producido en los últimos 50 años.