Panamá.
El Plan de Manejo de la Cordillera de Coiba, un área protegida de casi 68 mil kilómetros cuadrados situada en Panamá, promueve la pesca con caña y línea, una técnica desconocida en la región del Pacífico Oriental Tropical, que promete factibilidad económica y biológica.
Habló Héctor Guzmán, líder del equipo multidisciplinario que creó el Plan de Manejo del área protegida de la Cordillera de Coiba: “En pocas palabras, el punto de vista de extracción, es todo el 100 por ciento del lecho marino y el 100 por ciento de la columna de agua, si lo queremos llamar así, de lo que correspondería a esos dos tercios. Si tienes ese pequeño espacio, que es de no más de 70 metros, donde se permiten las actividades de pesca. Entonces eso es algo que es muy importante. Dos zonas, una, la más grande no tocas y la otra se extrae”.
En una entrevista, el biólogo marino explicó que, en la región del Pacífico Oriental Tropical, conformada por Ecuador, Costa Rica, Colombia y Panamá, ninguno tiene esta práctica pesquera, que es altamente selectiva e impide la dañina pesca incidental.
Los recursos pesqueros de importancia comercial en el área protegida, son las especies altamente migratorias, como los atunes y los dorados, según se indica en el Plan de Manejo del Área de Recursos Manejados Cordillera de Coiba (ARMCC).
“Para poder extraer allí, nosotros proponemos un programa que inicialmente nace en las prohibiciones, que ya estableció la expansión en el Decreto Ejecutivo del año pasado. Primero prohíbe la pesca con palangre y solamente permite la pesca, lo que se llama cañeros. Y lo otro que es muy importante, es que además de eso, cuando tú estás capturando el atún, tú puedes controlar el tamaño de cada individuo que estás capturando. En pocas palabras, si tú sabes que tú no vas a capturar un animal que es juvenil, tú ya tienes la capacidad de decir yo voy a permitir la captura, digamos a partir de 60 centímetros en adelante, ya es un adulto que se ha reproducido y eso sí se puede pescar. Eso es pesca sostenible, realmente”, detalló Héctor Guzmán.
En dos tercios del área protegida de la Cordillera de Coiba está totalmente vedada la explotación, mientras que en el tercio restante solo se puede pescar hasta 70 metros de profundidad. El Plan de Manejo propone que en este polígono abierto a la pesca se desplieguen durante un año y medio un máximo de cuatro embarcaciones con hasta 22 pescadores o cañeros.




