Guatemala.

 

El legado de la civilización maya continúa sorprendiendo a quienes visitan el sitio arqueológico de Copán, donde aún permanece una de las estructuras más emblemáticas de esta cultura: el juego de pelota. Este espacio no solo funcionaba como un lugar de competencia, sino como un escenario ceremonial cargado de simbolismo.

“Era un ritual. Y se hacían en eventos importantes, cuando había malas cosechas, falta de sol, de agua. Era más que todo una ceremonia y se hacía en casos especiales”, explica el guía del sitio arqueológico.

En Copán, la cancha destaca por sus impresionantes esculturas de guacamayas talladas en piedra, consideradas símbolos de poder y espiritualidad dentro de la cosmovisión maya.

“Era gente de la élite, eran sacerdotes. Era un juego también que estaba asociado al Popol Vuh, fue el libro sagrado de los mayas. Y todo lo que dice la mitología maya que los jugadores era una competencia, era como una lucha entre el bien y el mal, que era los dioses del inframundo. Es interesante porque cuando un turista viene a Copán, ellos lo que preguntan es la función del campo de pelota. Y muchos juegos en Copán todavía se seguían practicando conforme al campo de pelota.”, continúa Tito, el guía experto.

Especialistas señalan que estos encuentros podrían formar parte de ceremonias religiosas e incluso servir para resolver conflictos o demostrar autoridad política entre distintos grupos. A través de esta práctica ancestral, la ciudad de Copán refleja el avanzado pensamiento cultural y espiritual de una civilización que convirtió el deporte en un ritual lleno de significado.

 

(STVE).