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Con la llegada del verano, la vigilancia de los mosquitos cobra especial relevancia debido a las enfermedades que pueden transmitir, entre ellas el virus del Nilo Occidental, el dengue y el chikungunya.

En colaboración con la Universidad de Córdoba, especialistas participan en un programa de vigilancia entomológica impulsado por la Junta de Andalucía para identificar las especies de mosquitos presentes en distintas zonas y detectar la posible circulación del virus del Nilo Occidental.

Para capturar a los insectos se utilizan trampas para mosquitos adultos que contienen pellets de hielo seco. Al evaporarse, el hielo seco libera dióxido de carbono, lo que simula la respiración de animales o seres humanos y atrae a los mosquitos.

Una vez que los insectos ingresan a la trampa, un ventilador ayuda a difundir el CO₂ y a succionar los mosquitos hacia un recipiente, donde permanecen hasta que son recolectados al día siguiente.

Posteriormente, los ejemplares son separados por sexo y especie, además de ser agrupados de acuerdo con la localidad y la fecha de captura. Los grupos de mosquitos son triturados para extraer su ARN y realizar análisis mediante técnicas moleculares que permiten identificar si está presente el virus del Nilo Occidental.

“Solo las hembras se alimentan de sangre”, explicó Daniel Bravo, responsable del programa del virus del Nilo en Andalucía, quien señaló que los resultados permiten informar a las autoridades para activar las medidas contempladas en los protocolos de vigilancia.

Actualmente, el programa cuenta con más de 200 trampas para mosquitos adultos, cuyos ejemplares son identificados y analizados semanalmente para conocer las especies presentes, su densidad y determinar si existe circulación del virus.

Aunque la mayoría de las personas infectadas con el virus del Nilo son asintomáticas, la enfermedad también puede provocar complicaciones. Menos del 20 por ciento presenta sintomatología leve y menos del 1 por ciento desarrolla problemas neuroinvasivos. La tasa de mortalidad señalada para la enfermedad es de 0.1 por ciento.

La vigilancia busca reducir el riesgo de que se produzcan casos humanos mediante la detección temprana de los mosquitos que pueden actuar como vectores.

Además del trabajo de las autoridades y especialistas, la prevención requiere la participación de la población. Entre las recomendaciones se encuentra evitar acumulaciones de agua en espacios privados que puedan convertirse en criaderos de mosquitos.

También se recomienda utilizar ropa larga, repelentes autorizados y mallas mosquiteras en puertas y ventanas para reducir el contacto con estos insectos.

 

 

 

(SiNC)