Argentina.

 

Juan Manuel Rebay maneja esta pulverizadora con piloto automático. Los sensores se calibran para detectar malezas y aplicar herbicidas sólo sobre ellas. Por GPS, estos sensores proveen información a una aplicación. Con ella, el propietario del campo y su asesor pueden gestionar mejor los recursos. La tecnología ha cambiado la forma de trabajar en este campo de la provincia argentina de Córdoba.

Franco Dipietro cultiva mil 100 hectáreas propias y alquiladas con soya, maíz y trigo. Utiliza inteligencia artificial, monitoreo satelital, telemetría y drones para cosechar más con menos semillas y agroquímicos. Hoy necesita otro tipo de capacitación para él y sus empleados.

“El dron lo utilizo netamente para monitoreo de elotes, es un dron con una cámara multiespectral en la que te define por color distintos tonos de verde, entonces lo usó para ajustar nitrógeno por ejemplo en maíz o en trigo. Podemos ver, gracias a las imágenes, si podemos llegar a tener alguna infección”, menciona el trabajador del campo, Franco Dipietro.

Su ingeniero agrónomo, Andrés Méndez, cree que Argentina como potencia agrícola necesita adaptarse a la llamada agrotecnología, AgTech.

“Sobre todo los ingenieros agrónomos que no nos resignamos a que sabemos de la parte de cultivo, suelo, etc, si no ir a la parte tecnológica porque somos nosotros los que tenemos que dar esa viabilidad al cambio”.

Ariel de Albera está jubilado, pero aún colabora con Dipietro. Apenas terminó la primaria empezó a conducir tractores.

“Antes vos tenías solamente teclas, hoy se programa en el monitor y la máquina prácticamente se automatiza sola”, explica Ariel.

A 125 km en la provincia de Santa Fe, 315 alumnos adquieren en esta secundaria agrotécnica los conocimientos tradicionales y también tecnológicos con el ecógrafo propio con visitas de empresas que traen maquinaria o drones que la escuela no puede comprar.

“A veces la escuela queda un poco atrás en esa nueva demanda, pero bueno, intenta sostenerlo con otros aportes. Yo creo que hoy las habilidades blandas, tecnología de procesos, también son un fuerte en las escuela agrotécnicas”, cuenta uno de los profesores.

“Nos llevan a empresas. Las maquinarias son todas con inteligencia artificial”, dice una de las alumnas entrevistadas. “Siento que no nos va a costar tanto aprender el tema de las tecnologías”, menciona uno de sus compañeros.

Como cualquier joven de hoy, estos estudiantes son usuarios cotidianos de tecnología. Un avance que por otro lado ha reducido un 70% el empleo rural entre 2002 y 2018. En Córdoba, Juan Manuel Rebay disfruta la modernización de su trabajo, aunque reconoce que hay menos:

“Se achicó también el tema de empleados, a lo mejor necesitabas 10 y ahora con 3 solucionas el trabajo”.

Las futuras generaciones como los empleados rurales también deberán adaptarse al cambio permanente. El campo argentino está incorporando tecnología que ya es usual en Estados Unidos, Australia o Brasil y enfrenta el desafío de capacitar para ello a sus trabajadores.   

 

 

 

 

 

 

 

(DW).