Ecuador
Mantener una vida social activa, además de contribuir al bienestar y la alegría, podría ayudar a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas. Investigaciones publicadas en The Lancet Neurology señalan que hasta el 40 por ciento de los casos de demencia podrían prevenirse mediante la modificación de factores de riesgo, entre ellos el aislamiento social.
Pablo Cueva, psicólogo educativo, explicó que la socialización es una herramienta importante dentro de la intervención con personas que tienen enfermedades neurodegenerativas, ya que puede contribuir a su autonomía, resiliencia y desarrollo de habilidades relacionadas con las funciones ejecutivas del cerebro.
“Seguir en el ejercicio mental. Muchas veces se trabaja con personas con problemas de enfermedades neurodegenerativas en la necesidad de intervenir en actividades o en ejercicios mentales. Y uno de ellos es específicamente el proceso de socialización. Creo que uno de los mejores que pueden existir”, señaló.
Las interacciones sociales activan procesos relacionados con la memoria, el lenguaje y la atención, funciones necesarias para mantener la actividad cognitiva.
La Organización Mundial de la Salud advierte que el aislamiento social es un factor de riesgo para la demencia, mientras que estudios de la Universidad de Harvard han señalado la importancia de las relaciones sociales de calidad para la salud cerebral a largo plazo.
(UTN)
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