Colombia.

 

Nathaly sale en busca de ruidos. Hasta el más mínimo sonido puede ser capturado por sus micrófonos, usados normalmente para producciones sonoras o audiovisuales.

“La única forma de escuchar vida es con silencio absoluto. Y son sonidos muy sutiles, por eso es que necesitamos tanto silencio porque el sonido puede ser solamente una persona rasgando en cemento, por ejemplo, haciendo esto, que es un sonido muy sutil si está debajo de varias placas de cemento, varias… elementos de casa”, explica Nathaly.

Los micrófonos son muy sensibles. Nathaly y los otros voluntarios utilizan adaptaciones improvisadas para darles más rango. También usan letreros para garantizar un silencio casi absoluto.

“Hemos podido hacer esa pedagogía para que la gente nos colabore en momentos que han sido precisos. ¿No? Creo que la más difícil es tener que lidiar sobre todo como con las motos y bueno, como que la gente entienda que silencio es quietud y no solamente callarse, ¿no?”, explica otro de los sonidistas.

La brigada se adentra en la estructura colapsada. Busca desesperadamente algún ruido que indique la presencia de vida. El silencio es interrumpido ocasionalmente por llamados de los rescatistas, pero a veces no hay respuesta. Son momentos difíciles.

“Uno siempre tiene la esperanza de que vas a escuchar a alguien y que vas a poder ayudar a que alguien salga vivo. De pronto te vas acostumbrando, ¿no? Hablo por mí. A veces pues primero estás con mucha fe, con mucha fe creyendo que sí, después lo haces simplemente pues sabiendo que es tu oficio en este momento, es como lo tengo que hacer las veces que nos lo pidan los rescatistas, las veces que nos soliciten lo vamos a hacer”.

Continúan explicando los sonidistas. “Pues ha sido todo un rescate, todos los que se han hecho en diferentes lados, pues muy coordinados por la gente, por la ciudadanía, con poca participación también del Estado, de la alcaldía, del gobierno nacional y demás, y pues con mucha participación de la ciudadanía, lo que es muy valioso, pero al tiempo pues genera una cantidad de desorden muy grande y pues para el sonido eso no conviene mucho”.

Los hallazgos sonoros son contrastados con equipos de última tecnología. Néstor tiene drones con cámaras térmicas que permiten sobrevuelos que los topos utilizan para hacer imágenes del interior de las estructuras.

“Hay unos puntos de calor que se identificaron, posteriormente se hicieron pruebas de sonido en esos puntos, con el dron con la cámara térmica se ingresó pues por dentro con los topos buscando zonas zonas de calor donde se encontraban o se hallaban digamos paredes con digamos una mayor temperatura con respecto al ambiente”.

Las labores de los voluntarios de sonido y de drones renuevan las esperanzas de miles de rescatistas voluntarios que siguen buscando en las estructuras colapsadas. En estos días han reportado aproximadamente entre 5 a 7 personas que se han podido sacar. Los voluntarios han sido pieza fundamental de los rescates que suceden en Cali, una ciudad que lucha contra el tiempo y el ruido.

 

(DW).