Colombia.
En laboratorios, salones comunitarios y territorios históricamente golpeados por la desigualdad, la ciencia comienza a hablar un lenguaje cercano. Lo hace a través del cultivo de hongos, una alternativa productiva que hoy se convierte en una herramienta de educación, emprendimiento y transformación social para comunidades vulnerables en Soacha y otras regiones del país.
“Aproximadamente en Soacha se han visto beneficiadas aproximadamente unas 30 personas y ya a nivel nacional hemos realizado proyectos en Valle del Cauca, específicamente en Cauca con la comunidad Nasa. Allá estuvimos en dos cabildos indígenas, en Toribío, Cauca, en el resguardo de Tacueyó. Allá fueron beneficiados niños desde los 5 años hasta adultos mayores de 60, 70 años. Son comunidades que tienen difícil acceso a diferentes herramientas. Sin embargo, fuimos a proyectar allá todo el conocimiento de la microbiología enlazado con lo ancestral y, adicionalmente, para que ellos puedan tener una línea de emprendimiento viable y sostenible”, explicó Andrés Perea, creador del proyecto.
El proyecto ha impactado directamente a estudiantes del semillero BIBA del Tecnoparque Cazucá, quienes han recibido formación práctica en biotecnología aplicada, fortaleciendo habilidades en innovación, trabajo colaborativo y emprendimiento. Sin embargo, el alcance va más allá de las aulas: comunidades indígenas Nasa en el Cauca, víctimas del conflicto armado, madres cabeza de familia, jóvenes y adultos mayores también han encontrado en este proceso una oportunidad para construir autonomía económica y seguridad alimentaria.
Tejido Funji, en compañía del SENA Tecnoparque del municipio de Soacha, ha logrado beneficiar a diferentes jóvenes y comunidades del municipio, enseñándoles cómo pueden cultivar la carne del futuro.
Además de enseñar técnicas de cultivo, esta iniciativa desarrolla herramientas tecnológicas de bajo costo que permiten replicar los procesos en distintos contextos sociales. El diferencial está en integrar biología, tecnología y compromiso social para crear soluciones accesibles, sostenibles y adaptadas a las necesidades reales de las comunidades.
“Es importante porque nos da soberanía alimentaria. Entonces, desde tu casa, desde un espacio muy pequeño, tú puedes empezar a cultivar hongos realizando todo el proceso. Tiende a ser un poquito complejo en cuanto a la dedicación al tiempo, pero una vez los resultados te van a satisfacer y te van a apapachar mucho el corazón”, añadió Viviana Agudelo, especialista en biología.
Los resultados evidencian cómo la educación aplicada puede abrir nuevas posibilidades de vida. Personas sin experiencia previa hoy logran desarrollar procesos autónomos de cultivo, mientras se fortalecen con valores como la resiliencia, el trabajo en equipo y la innovación comunitaria. Con el objetivo de promover la soberanía alimentaria en diferentes territorios a nivel nacional, se inicia este proyecto desde el municipio de Soacha.
(CANAL TRECE).
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