España.
Científicos de distintas universidades de Estados Unidos encontraron que, entre las personas mayores de 65 años, uno de cada nueve que experimentaron la separación de sus padres durante la niñez fue diagnosticado con ictus.
En contraste, entre quienes crecieron en familias donde no hubo divorcio, la incidencia fue menor, uno de cada 15 presentó un accidente cardiovascular.
Los investigadores señalaron que esta asociación se mantuvo incluso después de considerar factores de riesgo tradicionales como la diabetes y la depresión.
De acuerdo con el estudio, el estrés vivido durante la infancia podría generar cambios biológicos a largo plazo que afectan la manera en que el cerebro responde ante distintas situaciones, lo que podría influir en la salud cardiovascular décadas después.
Los resultados abren nuevas líneas de investigación sobre cómo las experiencias durante las primeras etapas de vida pueden tener efectos en la salud física durante la adultez.
(SiNC)




