España.
La risa parece algo simple, pero un nuevo estudio revela que nuestro cerebro utiliza dos circuitos distintos para producirla. Investigadores han analizado casos de pacientes sometidos a estimulación cerebral durante intervenciones neuroquirúrgicas.
Gracias a ello han identificado las áreas del cerebro responsables de diferentes tipos de risa. Por un lado, está la risa espontánea: esas carcajadas que aparecen cuando algo nos hace mucha gracia y no podemos parar de reír.
Este tipo de risa activa regiones relacionadas con las emociones, la recompensa y la sensación de bienestar. Por otro lado está la risa voluntaria, la que utilizamos constantemente en las conversaciones. Esta depende de áreas cerebrales vinculadas al control motor y al lenguaje, lo que explica por qué suele estar perfectamente sincronizada con el ritmo de la comunicación.
Los científicos creen que la risa espontánea es una capacidad evolutivamente muy antigua, compartida con otros mamíferos durante el juego social, mientras que la risa voluntaria habría evolucionado junto al lenguaje humano. El descubrimiento no solo ayuda a entender mejor cómo nos comunicamos, sino que también podría aportar nuevas pistas sobre trastornos neurológicos y sobre los mecanismos cerebrales que nos ayudan a reducir el dolor.
(SINC).
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