Por: Walter Pengue (Argentina)

«¿Cómo pudimos alguna vez haber creído, que era una  buena idea, cultivar nuestra comida con veneno…?”

Jane Goodall, primatóloga británica, (3/4/1934-1/10/2025)

Actualmente, la agricultura y la producción alimentaria mundial enfrenta una serie de tensiones que van desde la lucha por el acceso a los recursos básicos para la producción hasta las crecientes y fuertes críticas emergentes en particular, sobre los alimentos producidos, su forma de hacerlos y hasta la inocuidad de los mismos.

Durante mucho tiempo, los países han buscado formas fidedignas agroproductivas y mecanismos de control sobre la producción y los tipos y aplicaciones de agroquímicos e insumos externos con los que asperjaban sus cultivos. Los países ricos, empezando por Alemania, Estados Unidos y Japón, hace ya más de cinco décadas, encontraron en que la producción orgánica de alimentos y especialmente sus formas de control sanitario, podrían darles una garantía de calidad de los productos para que la población – que pudiera pagarlos –  pudiera adquirir.

De esta forma nacieron los conocidos como sistemas de tercera vía y los procesos de certificación de la producción de alimentos orgánicos, liderados por la IFOAM, es decir la organización internacional que crea y certifica los sistemas de producción orgánica en todo el mundo.

Sin embargo, en algunos casos, los sistemas de certificación de la producción agropecuaria existentes, en especial los orgánicos, más que contribuir, atenazan (aunque no fuese su objetivo),  a los pequeños y medianos agricultores a un nuevo sistema de control, que si bien utiliza instrumentos que bajan el consumo de agroquímicos y fertilizantes sintéticos, terminan siendo por un lado una nueva agricultura de sustitución de insumos y por el otro, transfieren una buena parte de la renta del productor a las certificadoras, que en general se llevan la parte del león y sus ganancias.  Y a los consumidores, si bien les ofrecen productos sin agroquímicos sintéticos incorporados, se los vende a precios sumamente elevados e inaccesibles para la mayoría de la población.

Frente a este contexto, los agricultores (y también los grupos de consumidores), comienzan a agruparse y promover en toda la cadena alimentaria,  nuevos sistemas que validan su condición de producción ecológica y por el otro lado, a través de la participación, la confianza y la transparencia, generan vínculos y una nueva forma de certificar sus producciones.

Surgieron de esta forma, los Sistemas Participativos de Garantías (SPGs), como una alternativa viable, confiable, útil, económica, tecnológicamente adecuada y validados científicamente,  para los pequeños agricultores y sus familias, que les permiten mejorar sus ingresos, sus condiciones de vida, el entorno donde viven y una calidad de vida que otras instancias no contemplan y una ventana de acceso a alimentos más sanos y baratos, por parte de masas crecientes de ciudadanos tanto en los sistemas urbanos, periurbanos y de la comunidad rural.

Los sistemas participativos de garantías buscan constatar la calidad productiva y alimentaria que son importantes especialmente a nivel local, se focalizan en la ampliación de la participación de todos los actores de la cadena comercial como productores y consumidores y han buscado diferenciarse de otros marcos de certificación como los de tercera parte (por ejemplo, los orgánicos), que en la mayoría de los casos, buscan acceder a mercados de altos ingresos, y por ende, en la mayoría, a través de la exportación.  Para este proceso se pueden integrar redes de productores de la misma condición, grupos de trabajo o entidades públicas de reconocido prestigio (por ejemplo las Universidades), que den cuenta y certificación, de los procesos considerados.

Una diferencia importante con los sistemas de certificación de tercera parte es que estos tienen como objetivo garantizar al consumidor el origen e inocuidad de los productos a través de auditorías y controles realizados por entes externos, para ello se han establecido signos como herramientas de diferenciación, tales como etiquetas, sellos, términos y logos, entre otros (Velleda, Saccos y Lozano, 2014),  que diferencian a estos productos orgánicos de los convencionales, intervienen a través de certificadoras que buscan dar garantías al consumidor en cualquier parte del mundo. Y además, en general por el propio proceso involucrado, son muy costosos para los agricultores, en especial, los más pequeños.

Los SPGs son distintos a estos. En general estos sistemas SPGs garantizan procesos productivos dentro de las fronteras nacionales, apuntando a los consumos  local y regional.  Entendiendo como tal el hecho que en tales mercados los productores y los consumidores pueden ponerse en contacto o bien incluso seguir la trayectoria del proceso productivo fácilmente.  También puede extenderse a nivel nacional, con una comercialización más distante, otros mercados locales o hasta una comercialización indirecta, con un intermediario reconocido.

Los SPG se han desarrollado de forma independiente en diversos países y contextos culturales como una respuesta a los desafíos que los productores orgánicos tienen que enfrentar (May 2008). Los SPG tienen características comunes a pesar de que se desarrollaron de forma independiente por diversas razones y pueden ser diversos en las formas de operar sus procesos de garantía. En los aspectos en común se incluyen los reglamentos y las normas, las declaraciones del agricultor, los sistemas de gestión documentados, y mecanismos de verificación de las conformidades del productor, sellos y etiquetas, y consecuencias definidas para las no conformidades (May 2008).

Además de las cuestiones de certificación técnica y protocolizada, los SPGs se sustentan en una red de confianza e intercambios que tiene a la componente social y la participación en su centro. Dice M. Cuéllar, del Instituto de Sociología y Estudios Campesinos de la Universidad de Córdoba (España), que “los Sistemas Participativos de Garantía se basan en la idea de la capacidad intrínseca del entorno social de las personas productoras para avalar si estas llevan a cabo un sistema de manejo ecológico” (Cuéllar 2008).

La integración de productores y consumidores fortalece la credibilidad del SPG y amplía las oportunidades de mercado para productos certificados. Los consumidores pueden compartir la carga de trabajo que significa la gestión de un SPG, proveyendo valiosos conocimientos en gestión y pudiendo tomar un rol importante en el proceso de evaluación por pares (inspección interna). A través del involucramiento en el SPG, los consumidores reconocen el valor del alimento agroecológico y reconocen precios justos por el producto adquirido. Y el papel de las Universidades y organismos técnicos locales municipales, contribuyen a dar cuenta del contralor técnico de los procesos de producción y hasta del asesoramiento técnico, tanto a productores como a consumidores, sobre las pautas a seguir para lograr un adecuado cultivo y producto agroecológico.

Una visión compartida es cuando los actores clave (productores, comercializadores, entidades privadas, públicas, Universidades, ONGs, consumidores e incluso los gobiernos locales, provinciales) apoyan en forma colectiva los principios centrales que guían lo que tratan de lograr los SPG. Estos principios son utilizados para guiar tanto los reglamentos y técnicas a seguir en la producción como así también las reglas que rigen el SPG. La visión puede albergar tanto los objetivos de la producción agroecológica como los objetivos relacionados a normas, justicia social, redes de comercio justo y canales de comercialización, respeto a los ecosistemas, autonomía de comunidades locales, diferencias culturales, religiosas, étnicas.     

Actualmente, los Sistemas Participativos de Garantía (SPG) están contemplados por las reglamentaciones oficiales por ejemplo en América Latina, en países como Ecuador, Perú, Paraguay, Bolivia, México, Costa Rica, Chile, República Dominicana y Brasil. El alcance varía entre lo local, nacional y/o internacional, según cada país. Asimismo, solo pueden usar el logo nacional las certificaciones por SPG de Chile, México, Bolivia, Paraguay, Perú, República Dominicana y Brasil. En Argentina, Panamá y Costa Rica, existen sistemas alternativos específicos que reúnen algunas características de los sistemas colectivos de certificación en municipios y provincias, como en el caso de la provincia de Misiones,  pero siempre con alcance nacional como máximo.

Para los pequeños y medianos agricultores es una alternativa que puede contribuir desde lo local, al desarrollo rural local sostenible. La participación de organismos técnicos de contralor a través de las Universidades y entidades agrícolas técnicas locales, sumados al compromiso de los consumidores, abre una puerta importante para el crecimiento de formas adecuadas de producción de alimentos, basados en los principios de la agroecología, la economía ecológica y la economía social y solidaria.

 

Referencias

Cuéllar Padilla MC. (2008). Hacia un sistema participativo de garantía para la producción ecológica en Andalucía. Tesis doctoral. ISEC. Universidad de Córdoba, España

Fernández, R. (2018). Sistemas Participativos de Garantía Agroecológicos en la Argentina. Trabajo Final para optar al título de Especialista en Agroecología. UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA MATANZA. Escuela de Posgrado. Especialización en Agroecología. Buenos Aires.

Flores, P. y Solís, D. (2018). IV Foro Latinoamericano de Sistemas Participativos de Garantía -Taller con autoridades competentes de la región. Piura, Perú.

May, C. (2008). Lineamientos para SPG. Cómo pueden desarrollarse y funcionar los Sistemas Participativos de Garantía. IFOAM.

Pengue, W.A. (2021). Principios agroecológicos y Sistemas Participativos de Garantías: Una guía hacia la agricultura, la alimentación y el desarrollo rural sostenible. Colección Economía Ecológica. GEPAMA, FADU, UBA. Buenos Aires. https://gepama.fadu.uba.ar/

Pengue, W.A. (2023). Economía Ecológica, Recursos Naturales y Sistemas Alimentarios ¿Quién se Come a Quién? Orientación Gráfica Editora.  Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/370068450_Economia_Ecologica_Recursos_Naturales_y_Sistemas_Alimentarios_Quien_se_Come_a_Quien

Velleda, N., Sacco, F & Lozano, C. (2014). La certificación de productos ecológicos en España y Brasil. Agrociencia Uruguay. 18 (1), 163-171.

 

Walter Alberto Pengue es Ingeniero Agrónomo, con una especialización en Mejoramiento Genético Vegetal (Fitotecnia) por la Universidad de Buenos Aires.  En la misma Universidad obtuvo su título de Magister en Políticas Ambientales y Territoriales. Su Doctorado lo hizo en la Escuela de Ingenieros Agrónomos y de Montes en la Universidad de Córdoba (España) en Agroecología, Sociología y Desarrollo Rural Sostenible.  Realizó estancias postdoctorales en las Universidades de Tromso (Noruega) y en el INBI, University of Canterbury (Nueva Zelanda).

Pengue es Profesor Titular de Economía Ecológica y Agroecología en la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) y director del Grupo de Ecología del Paisaje y Medio Ambiente (GEPAMA) de la Universidad de Buenos Aires (FADU UBA).

Es fundador y ex presidente de la Sociedad Argentino Uruguaya de Economía Ecológica (ASAUEE) y fue miembro del Board Mundial de la Sociedad Internacional de Economía Ecológica (ISEE).  Es uno de los fundadores de SOCLA, la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA), de la que actualmente es responsable de su Comité de Ética. Lleva más de 30 años de estudios sobre los impactos ecológicos y socioeconómicos de la agricultura industrial, la agricultura transgénica y el sistema alimentario a nivel nacional, regional y global y su relación con los recursos naturales (suelos, agua, recursos genéticos). Experto Internacional, revisor, autor principal y coordinador de autores del IPBES (Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas) (desde 2019), TEEB (2015 a 2019) y del Resource Panel de Naciones Unidas Ambiente (2007 a 2015). Ha sido autor principal del Capítulo 16 de la Ronda 6 del IPCC (2019/2022), presentado en 2023. Es autor principal y coordinador de autores en el Proyecto Nexus IPBES, análisis temático sobre las interrelaciones entre los sistemas alimentarios, la biodiversidad, la salud, el agua y el cambio climático (2021 a 2025). Participa de la Red CLACSO sobre Agroecología Política y es tutor del Grupo de Agroecología Andina. Académico de Número de la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente y de Varias Comisiones Científicas Asesoras en Desarrollo Sustentable, Ambiente, Agricultura y Alimentación de Argentina. Profesor invitado de Universidades de América Latina, Europa, Asia, África y Oceanía. Consultor internacional sobre ambiente, agricultura y sistemas alimentarios.  Miembro del Grupo de Pensadores Fundacionales del Ambiente y el desarrollo sustentable de la CEPAL, Naciones Unidas, cuyo último libro es AMÉRICA LATINA y EL CARIBE: Una de las últimas fronteras para la vida (noviembre 2024). Pengue es investigador invitado de la Cátedra CALAS María Sybilla Merian Center de las Universidades de Guadalajara y CIAS, Center for InterAmerican Studies de la Universidad de Bielefeld (2024/2025) y del Center for Advanced Study (HIAS) de la Universidad de Hamburgo (2024/2025).

Publicaciones

Todas sus obras pueden bajarse de:  https://www.researchgate.net/profile/Walter-Pengue

Últimos libros

GLIGO, N., PENGUE, WALTER y otros (2024).  AMÉRICA LATINA y EL CARIBE: Una de las últimas fronteras para la vida. El libro (español, inglés, francés y portugués), puede bajarse de: https://www.researchgate.net/profile/Walter-Pengue

PENGUE, WALTER A. (2023). Economía Ecológica, Recursos Naturales y Sistemas Alimentarios ¿Quién se Come a Quién? – 1a ed. – Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Orientación Gráfica Editora, 2023.354 p.; 24 x 16 cm. – (Economía ecológica / Walter Alberto Pengue ISBN 978-987-1922-51-2 – El libro puede bajarse de: https://www.researchgate.net/profile/Walter-Pengue