El fútbol actual es más rápido, tácticamente más complejo y menos indulgente que nunca. Mi carrera en la Premier League abarca más de dos décadas y, durante ese tiempo, el juego ha evolucionado de un deporte físicamente combativo hace 20 años a uno que prioriza la velocidad, la resistencia y la inteligencia posicional. James Milner, exjugador británico de la Premier League
El fútbol soccer es uno de los deportes más populares en el mundo. Practicarlo a nivel profesional implica no sólo habilidades técnicas, sino también disciplina, apoyo nutricional, médico, fisioterapéutico y psicológico, para que el futbolista alcance un óptimo rendimiento los 90 minutos que dura un partido, tiempo en que corre entre 10 y 12 km aproximadamente.
La práctica, el entrenamiento y las exigencias físicas del jugador han cambio mucho, por lo que hoy podemos ver que la composición corporal, la edad, la nutrición y la tecnología actual para entrenar son diferentes a las empleadas por futbolistas de hace tres o cuatro décadas.
Un estudio de la Universidad de Guanajuato analizó a 248 jugadores profesionales en un periodo de 27 años (1973-2000), y encontró que los de la década de los 90 tenían una mayor edad (entre los 27 y los 30 años) que quienes practicaban en las décadas de los 70 y 80, alcanzaban una edad entre los 24 y 26 años.
Y en la actualidad, eso también ha cambiado pues podemos ver jugadores en activo en las ligas premier como Cristiano Ronaldo, Luka Modric o Thiago Silva, quienes tienen alrededor de 40 a 41 años.
Para conocer cómo ha cambiado la composición corporal de un jugador de soccer, una de las principales técnicas que existen es la antropometría, una rama que auxilia a la antropología física y que se encarga de la caracterización morfológica de un individuo o de una población.
La doctora Irma Pérez Domínguez, jefa del Laboratorio de Antropometría de la Dirección de Medicina del Deporte de la UNAM, explica que al realizar un estudio antropométrico se pueden analizar tres aspectos: la composición corporal, el somatotipo y la proporcionalidad.
La composición corporal puede documentar el porcentaje de grasa, de músculo, de hueso, de vísceras, de piel y de agua.
El somatotipo tiene que ver con la somatocarta, que es una representación gráfica en la que se puede caracterizar la forma corporal de una población en endomorfa (más grasa en el cuerpo), mesomorfa (más músculos) y ectomorfa (relacionada con la linealidad o la estatura).
Varios estudios han reportado una tendencia en los jugadores de futbol soccer hacia la mesomorfia, como el realizado por la Dirección de Medicina del Deporte de la UNAM en 2005, en donde analizaron a miembros de la selección mexicana. “Los jugadores de soccer tienden a desarrollar una mayor muscularidad especialmente en muslos, lo cual les da la característica de la forma corporal”, reportan los autores.
En cuanto a la proporcionalidad, la doctora Pérez Domínguez detalla que sirve para obtener las mediciones corporales del jugador, lo cual permitiría desarrollar entrenamientos según su posición en el juego: portero, delantero, medio o defensa.
“La medición antropométrica […] permite identificar patrones específicos a través de la edad y de acuerdo con la posición de juego de los deportistas; variables como el peso corporal, estatura, masa grasa y masa muscular se han asociado con la velocidad en carrera corta, consumo de oxígeno máximo, salto vertical, entre otros factores determinantes en el éxito deportivo”, destaca sobre la proporcionalidad un estudio realizado por científicos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso de Chile.
Más músculos, menos grasa
¿Qué factores a lo largo de los años han contribuido a que la fuerza, agilidad o velocidad en el futbolista del soccer haya cambiado?
El humano evoluciona constantemente, en la actualidad es posible iniciar a practicar este deporte desde edades muy tempranas e incluso seguir en activo pasada la cuarta década de la vida, lo cual también está relacionado con el aumento de la esperanza de vida de las personas.
“¿Qué ha ido cambiando? Nos hemos ido dando cuenta que antes nos preocupábamos mucho por la grasa, por esa parte de la obesidad, que la gente quería bajar de peso. Pero ahora nos tenemos que preocupar por esa parte musculosa, que se pierde muy rápidamente y que ahora tenemos un problema de salud pública que es la sarcopenia”, enfatiza la doctora Pérez Domínguez, especialista en medicina del deporte y la actividad física.
En el soccer, los jugadores profesionales habitualmente cuidan su peso, aunque sí se ha visto –de acuerdo con la experta– que pueden tener una mala composición corporal, es decir, que la grasa y el músculo no son lo más adecuado para la posición que juegan o para el nivel de competencia que tienen.
En el Laboratorio de Antropometría han hecho evaluaciones a jugadores amateur y profesionales, por ejemplo, de la Selección Nacional, y en éstos últimos han notado que la diferencia entre los que se van al extranjero y los que se quedan es el desarrollo muscular, en el cual influye el tipo de alimentación y de entrenamiento.
Por lo tanto, sí es notorio que uno de los aspectos que más se han trabajado y cambiado en el futbolista profesional es la búsqueda de “una musculatura cada vez más prominente o una tendencia a la mesomorfia”, tal como lo señalan investigadores de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y el Instituto Tecnológico de Sonora, tras analizar el somatotipo de jugadores profesionales de fútbol mexicanos.
Un estudio chileno que confirma lo anterior siguió durante cuatro años a 120 futbolistas de entre 18 a 37 años. Lo que encontró este trabajo es que en los jugadores ha disminuido la grasa y aumentado la musculatura, lo cual ha mejorado la fuerza, la agilidad y la velocidad. La revisión enfatiza que esos cambios también han provocado que las características antropométricas y corporales de los futbolistas actuales cada vez sean más distintas de las de la población general y de los jugadores de hace varias décadas.
Además, considera que los cambios corporales pueden explicarse por varias razones. “Por los años de entrenamiento, por la aplicación de programas de fuerza intensos, por la variedad en la suplementación nutricional e inclusive, políticas de contratación por parte de las comisiones técnicas”.
Evolución de habilidades
Los estudios antropométricos de futbolistas, además de proporcionar datos sobre su composición física, son utilizados para saber cuáles son las habilidades que puede explotar más, cuál es el mejor entrenamiento para él, qué tipos de movimientos le será más sencillo realizar en un partido, cómo cumplir con las exigencias físicas del propio juego.
Por ejemplo, antes se hablaba de juego aéreo o juego terrestre. El primero se caracteriza porque el balón se juega mayormente cuando está en el aire y en él se consideraba que los mejores eran los europeos, quienes podían tener alturas de 1,90 metros o más y en el terrestre, que está más enfocado a las jugadas a ras de suelo, los latinos –cuyas alturas eran aproximadamente de 1,70 metros– tenían que ser más habilidosos para poder jugar el balón en esas condiciones.
El caso de Lionel Messi es representativo. Un estudio de la Universidad de Lleida en España, publicado en 2016, analizó las habilidades motoras del argentino en los momentos en que marcó 103 goles. Los autores encontraron “asociaciones significativas entre diferentes aspectos del uso de la habilidad motriz por parte de Messi inmediatamente antes de marcar, a saber, el uso de las extremidades inferiores, las zonas de contacto del pie, la dirección del giro, el uso de las bandas y la orientación del cuerpo para moverse hacia la portería”.
La doctora Pérez Domínguez enfatiza que antes sí era más marcada esta diferencia entre juego aéreo y terrestre, pero en la actualidad ha ido cambiando. Hoy existen jugadores que pueden adaptarse a ambos estilos, todo dependería de su composición corporal, requerimientos físicos y sus habilidades que en el presente tienden mucho más hacia la velocidad y la resistencia.
Incluso los estudios antropométricos, unidos a la actual tecnología deportiva, han sido clave en la prevención de lesiones. La médica deportiva relata que hace más de 35 años los jugadores sufrían muchas lesiones de pubitis, y se tuvieron que cambiar los entrenamientos, enfocándose en la flexo elasticidad muscular y articular, aumentando la flexibilidad y reduciendo las lesiones.
“Hoy los jugadores tienen que ser más fuertes, pero no muy pesados, y tienen que ser ágiles, porque tienen que dar un sprint de llegar de una portería a la otra en poco tiempo y aguantar los 90 minutos. Existen disciplinas donde el deportista tiene tiempos de compensación, pero en el fútbol soccer esto no ocurre, de pronto el futbolista puede estar parado y de inmediato correr hasta el otro lado de la cancha, por lo que tiene que ser habilidoso en la coordinación y en la motricidad”.
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