Argentina. 

Daisy cuidaba una casa rural, pero en enero pasado su hijo Rodrigo de 14 años falleció por hantavirus. La mujer se mudó a la localidad de San Andrés de Giles por temor a otro contagio en el campo y para aliviar el impacto emocional de la pérdida sobre todo de su hija.

“Se dormía a las 3 de la mañana llorando y se levantaba con el recuerdo de su hermano viéndole ahí en el campo todo el tiempo haciendo juegos que ella hacía”, contó Daisy. 

Frente a los primeros síntomas, Daisy llevó a Rodrigo a un hospital local y el médico residente le recetó ibuprofeno y tratar la fiebre en casa. El caso se complicó y regresaron al hospital.

Ellos no tenían todavía el diagnóstico porque le estaban haciendo los estudios, pero sí que el cuadro es bastante feo que ya sus organismos no funcionaban y que ya empezaba a dañar el corazón. Desde el lunes, digamos, o sea, martes, miércoles casi tres días, él ya estaba consumido todo por él por el virus”, contó.

El hantavirus de la variedad Buenos Aires de alta letalidad acabó con la vida de Rodrigo en 5 días.

“Jueves a las 9:00 de la mañana me dice el doctor, habla otra vez conmigo y me dice que sea fuerte, que entre a hablar con él porque es la última vez que yo iba a hablar con mi hijo”, dijo.

La variedad Buenos Aires está emparentada con el hantavirus Andes, el del brote en el crucero Hondius. Ambas pueden provocar un cuadro grave por síndrome cardiopulmonar.

“Lo que pasa es que el síndrome cardiopulmonar por hanta tiene una mortalidad aproximadamente entre el 20% y el 40%. A medida que vas descendiendo en la Argentina va aumentando la mortalidad. Nosotros sobre 33 pacientes tuvimos siete fallecidos, pero en realidad, el contacto estrecho es que uno esté a menos de 1 metro, como estaríamos nosotros, en un lugar no ventilado durante 30 minutos por lo menos”, dijo una médico.

Aunque la transmisión entre humanos fue comprobada en 2018, falta información y prevención. Daisy piensa que su hijo podría haber sobrevivido.

“Que si fuese el caso mío ese día que lo hubiesen chequeado mejor, digamos, que el profesional hubiese hecho mejor su trabajo. Que si le hubiesen hecho una placa o algo ya ahí tendría más posibilidades de sobrevivir”, comentó.

En lo que va de 2026 en Argentina se han registrado 45 casos de virus, una cifra más alta que en años anteriores. Si bien el hantavirus de los Andes no fue la pandemia que muchos temían, sí fue una demostración de los riesgos que corren las poblaciones rurales de América Latina.

En el caso específico de Argentina visitamos varias zonas de influencia en donde lastimosamente muchas personas fallecieron por causa de la enfermedad. Los investigadores consideran que se necesitan más campañas de prevención, pero para muchos esto llegará demasiado tarde.