Guayaquil, Ecuador
Investigadores descubrieron en Ecuador una nueva mariposa neotropical que había pasado desapercibida durante décadas por su parecido con otra especie ya conocida, hasta que análisis genéticos y señales ultravioletas de sus alas revelaron las diferencias.
La nueva especie fue bautizada como ‘Colobura cryptica‘ e identificada mediante una combinación de análisis genéticos, estudio de larvas, patrones alares y reflejos ultravioletas, según informó el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio), que fue parte de la investigación.
El Inabio explicó que las mariposas del género ‘Colobura’ son conocidas por posarse boca abajo sobre troncos de árboles, donde sus alas cerradas imitan la corteza y que durante años se pensó que el grupo tenía solo dos especies ampliamente distribuidas en América tropical.
Sin embargo, observaciones de una oruga inusual en Venezuela, completamente negra y sin las típicas manchas amarillas, despertaron las sospechas de los investigadores.
«Al comparar cientos de ejemplares de museos y secuenciar ADN de 95 individuos de toda América Latina, el equipo encontró cuatro linajes claramente diferenciados. Uno de ellos correspondía a una especie no descrita previamente: Colobura cryptica», añadió el instituto.
El ejemplar, que define oficialmente la especie, fue recolectado en la provincia ecuatoriana de Napo, en la Amazonía, a 1.000 metros de altitud, y también se encontraron otros en las provincias de Esmeraldas, Pichincha y Manabí, lo que les permitió a los investigadores confirmar que la especie está presente tanto en el Chocó ecuatoriano como en las estribaciones amazónicas andinas.
El informe detalla que aunque esta nueva especie se parece mucho a ‘Colobura annulata’ presenta «diferencias sutiles pero consistentes», entre ellas, una línea oscura del ala anterior es más corta y no alcanza una banda crema transversal, las orugas son completamente negras y carecen de anillos o manchas amarillas entre los segmentos.
Además, su ADN forma un linaje claramente separado en todos los análisis genómicos realizados.
Los investigadores también observaron diferencias en la reflectancia ultravioleta de las alas, una señal de que las mariposas pueden usar para reconocerse y elegir pareja.
«Esto sugiere la posibilidad que la luz UV podría haber contribuido al aislamiento reproductivo y a la formación de nuevas especies en el grupo», añadió el Inabio.
El descubrimiento fue realizado por nueve investigadores del Inabio, la Universidad de Florida, la Universidad Nacional Experimental del Táchira (Venezuela), el Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern, la Universidad de Pensilvania, la Fundación Entomológica Andina y el Fondo para la Conservación del Bosque Seco de Guanacaste.
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