Argentina.

La venta de cigarrillo electrónico estaba prohibida en Argentina desde 2011, pero se ofrecía en kioscos a la vista de todos sin control. Ahora el gobierno de Javier Milei lo ha legalizado junto a las bolsas de nicotina. Ambos productos atraen a adolescentes, aunque siga prohibido vendérselo a menores. El 35% vapea, según una encuesta oficial.

Entre los estudiantes universitarios muchos se pasan al cigarrillo tradicional. No sabían que era ilegal.

“Me iba a dar un poco más de control, pero igualmente es muy dañino. Lo dejé porque sentía que me hacía muy mal, no sé, falta de aire, como que era muy dependiente”, dijo una estudiante.

“Es una medida que iba a pasar eventualmente porque, a ver, la comercialización está. Yo fumé cigarrillo electrónico durante 1 año y medio y en la inmediatez que empecé a fumar empecé a sentir efectos de falta de aire, mucho cansancio, mucha ansiedad”, agregó otra estudiante.

“De venderse, se va a vender y consumir será lo mismo. Todo empieza como un juego y eventualmente se convierte en una rutina. Es así, como cualquier cosa, como cualquier adicción en sí misma”, comentó una estudiante.

“Me parece genial que se haya legalizado y sobre todo regularizado porque al menos así permite un control de qué consumimos los que fuman cigarrillo electrónico porque antes tipo lo vendía cualquiera”, dijo una estudiante.

Argentina no prohibía el consumo, pero los cigarrillos electrónicos llegaban de contrabando. Ahora podrán comercializarlo las grandes tabacaleras, BAT y Philip Morris. A los kiosqueros no les cambia mucho, ninguna autoridad les objetaba la venta, pero esperan conseguirlo más barato a partir de la legalización.

“Yo lo conseguía desde importadores de Facebook o Instagram. Me lo daban directamente ellos, ahí estaba la opción más barata, pero a la vez es más difícil ir hasta Paraguay. Con la legalización supongo que serán los precios más baratos”, contó un kiosquero.

Pero a partir de la legalización se le aplicarán impuestos que lo pueden encarecer. En la comunidad médica la mayoría se opone a que se legalice por considerarlo “puerta de entrada» de los adolescentes al futuro consumo de tabaco y por el daño que causa de por sí.

Inflamación pulmonar, daños cardiovascular, enfermedad endotelial y otra cosa que vemos, eso se produce en gente joven, gente que nosotros veíamos con el daño del cigarrillo común, lo veíamos en edades más avanzadas, apuntan a los chicos jóvenes, por eso ponen sabores, por eso ponen colores”, detalló un médico.

Por eso la legislación restringe los sabores, pero una minoría de médicos apoya la norma como herramienta de reducción de daños para los fumadores adultos y defienden que se mantenga la prohibición de los menores de edad.

“El vapeo es un 95% menos dañino que el cigarrillo por combustión, es decir, que sería una opción menos dañina para los pacientes adultos. Ya está comprobado a nivel en Estados Unidos que esto no constituye una puerta de entrada para los adolescentes”, dijo un experto.

Pese a la prohibición, los adolescentes compran cada vez más cigarrillos electrónicos y bolsas de nicotina. La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de advertir sobre la rápida popularización de las bolsitas de nicotina y la estrategia comercial agresiva de las tabacaleras para vender a los más jóvenes.