Ecuador.
Huir del aburrimiento es algo común en estos días. Basta sacar el celular y una cascada de mensajes y videos cortos aparecen. Así cada segundo libre parece ocupado. Pero al intentar escapar del aburrimiento podríamos estar perdiendo algo importante.
“En una era digital y las redes sociales son un mecanismo para evitar que este aburrimiento sea sano y pueda despertar otras funciones cognitivas que necesitamos”, dijo la psicóloga Regina Realpe.
La ciencia sugiere que el aburrimiento ocasional es saludable, pues puede convertirse en el motor para la creatividad. Un estudio publicado en la revista Academy of Management lo puso a prueba. A un grupo de participantes se les pidió realizar una tarea monótona, copiar números de una guía telefónica. Después, todos debían proponer ideas creativas para distintos problemas.
El resultado fue llamativo. Quienes realizaron la tarea aburrida generaron más ideas originales que el resto. La explicación es simple: cuando la mente no está totalmente ocupada empieza a divagar. En ese momento se activa lo que los neurocientíficos llaman red neuronal por defecto, un sistema cerebral que entra en funcionamiento cuando recordamos el pasado o imaginamos el futuro.
En esos momentos el cerebro reorganiza información, consolida recuerdos y puede generar nuevas conexiones. Allí reside el pensamiento creativo y mayor claridad de ideas.
“A nivel de neurociencia lo que pasa en nuestro cerebro al aburrirnos es que la corteza prefrontal, que es la encargada de la organización, de la planificación, del control de ciertos impulsos, baja su actividad, por lo que no nos encontramos tan contentos, tan felices, digámoslo así, y asimismo la amígdala también cambia su forma de activarse por lo que hace que nosotros no nos sintamos cómodos. Entonces, ¿qué pasa? Al ver todos estos cambios, nosotros queremos ya cambiar de emoción, queremos buscar otra actividad, pero lo que nos dice justamente el aburrimiento es que vayamos hacia dentro, es que busquemos lo que realmente nos motiva, lo que realmente nos está interesando en este momento”, explicó la psicóloga Paula Yepez.
En los niños estos momentos son especialmente valiosos. Los especialistas señalan que los periodos sin estímulos constantes, sobre todo sin pantallas, favorecen la imaginación y la autorregulación emocional. Por eso, permitir que los niños se aburran un poco también puede ser saludable.
“Sí, es bueno que los niños se aburran, ¿por qué? Porque permite el desarrollo de estas habilidades que están escondidas. En 5 minutos el niño empezará a descubrir, a explorar otras actividades”, agregó Realpe.
La ciencia sugiere que el aburrimiento no es solo tiempo perdido, puede ser una señal del cerebro que nos invita a cambiar, explorar o crear algo nuevo.
Por: Universidad Técnica del Norte (UTN) / Viviana Obando.
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