México.

Películas emblemáticas del cine mexicano como María Candelaria, Vámonos con Pancho Villa, El puño de hierro y Macario continúan formando parte del patrimonio cultural gracias al trabajo de restauración y preservación que realiza el laboratorio fotoquímico de la Filmoteca de la UNAM.

Francisco Ramírez, especialista fotoquímico de la institución, destacó que este laboratorio ha sido fundamental para la conservación del acervo cinematográfico a lo largo de los años. “Durante estos años de vida de la Filmoteca, el laboratorio ha sido un gran soporte, porque muchos de los materiales que están dentro de nuestro acervo requieren de nuevas copias. Entonces, este laboratorio tiene esa tarea de poder producir por procesos fotoquímicos nuevas copias que podamos seguir exhibiendo al público”, explicó.

Antes de llegar al laboratorio fotoquímico, las películas son sometidas a un proceso de revisión en el taller de rescate y restauración. Ahí, cada rollo es inspeccionado cuidadosamente para medir su longitud, verificar el sonido y determinar aspectos técnicos como el formato de 35 o 16 milímetros.

Una vez concluida esta etapa, el material es enviado al laboratorio para continuar con el proceso de preservación. Ramírez señaló que en esta fase se realizan pruebas de luz, sincronización de sonido y la creación de nuevos duplicados.

“Estos duplicados que vamos a hacer están hechos en un soporte de poliéster. La importancia de este soporte es que puede alcanzar hasta 300 años más de vida. Esa es la importancia de preservar en película”, subrayó.

El laboratorio también cuenta con un área química especializada en la restauración de cintas que presentan signos de deterioro. Con el paso del tiempo, las películas pueden endurecerse si no reciben el tratamiento adecuado, por lo que se emplean solventes y aceites especiales para conservarlas en mejores condiciones.

Asimismo, Ramírez resaltó que la Filmoteca de la UNAM forma parte de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF), una organización que reúne a instituciones dedicadas a la conservación cinematográfica en todo el mundo.

“La Filmoteca es miembro de la FIAF, la Federación Internacional de Archivos Fílmicos, y en ella hay archivos de todo el mundo. Nosotros aquí en la Filmoteca tenemos la fortuna de contar con este laboratorio, pero esto no sucede en otros países de Latinoamérica”, afirmó.

Además de preservar el patrimonio audiovisual, el laboratorio ofrece diversos servicios al público, entre ellos revelado en blanco y negro, rescate de materiales fílmicos antiguos mediante impresoras ópticas y limpieza ultrasónica de películas en formatos de 16 y 35 milímetros.

Para Ramírez, el resultado de este trabajo representa una gran satisfacción. “La verdad es que cuando esas películas llegan aquí al laboratorio, hacemos toda la tarea del rescate y muchas de ellas las llevamos a nuestra salita de proyección. Y cuando las volvemos a ver, realmente nos llena de orgullo poder ser parte de esta tarea de preservar para las futuras generaciones”, concluyó.