México.
Existen palabras que usamos con tanta frecuencia que ni siquiera dudamos de su significado. Energía es una de esas. Tan engañosa que casi siempre la acompañamos de adverbios como mucha o poca. Y entonces decimos ando baja de energía o calificamos a alguien de enérgico si es estricto.
Tan familiar nos resulta la energía que se nos olvida que no podemos verla ni tocarla y que únicamente percibimos sus manifestaciones. Por eso la calificamos con adjetivos como solar, eólica, eléctrica, nuclear y automáticamente repetimos lo que alguna vez escuchamos en la escuela.
La energía no se crea ni se destruye, solo se transforma. Pero si la energía se conserva, ¿por qué escuchamos que hay una crisis energética mundial? La energía es un concepto teórico-científico, definida como la capacidad para producir un trabajo en forma de movimiento, luz, calor. Y su unidad de medida se llama joules, que sirve para contabilizar el trabajo realizado o la fuerza utilizada para recorrer una distancia.
La energía es un ingrediente indispensable para el funcionamiento del mundo tal como lo conocemos, incluso para nuestra misma existencia. Así que la producción y distribución de energía también representa un factor de inequidad social.
Por: Museo de Ciencias Ambientales de la Universidad de Guadalajara.
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