Colombia.

Desde el complejo de páramo Chilí-Barragán, ubicado en Sevilla, Valle del Cauca, se desarrolla la Ruta del Agua, una experiencia que busca mostrar por qué Colombia es considerada una potencia mundial en biodiversidad.

El recorrido, realizado a gran altura en este ecosistema estratégico, contempla cerca de tres horas a caballo. En esta ocasión, las condiciones climáticas permitieron a los visitantes disfrutar del paisaje y del atardecer, algo poco común en un páramo donde las lluvias suelen ser constantes.

La travesía conduce hasta el hogar de Víctor Manuel Flores Bedoya y su familia, reconocidos como guardianes del páramo. Para ellos, la conservación no es solo un concepto, sino una forma de vida.

Flores explicó que habitar en estas zonas representa un desafío constante. “Vivir en un páramo no es fácil. Vivir en estos lugares, donde están bastante aislados, es más complejo todavía. Ya vemos pocos habitantes en estos territorios. Entonces, la soledad, los pocos habitantes que vemos en estos territorios y el difícil acceso hacen que sea mucho más difícil”, señaló.

Los páramos colombianos albergan una amplia diversidad de fauna, incluyendo mamíferos y aves que convierten al país en una referencia mundial en biodiversidad. Aunque es posible observar algunas especies durante los recorridos, registrar su presencia requiere tiempo y paciencia.

Para facilitar esta labor, se emplean sistemas de fototrampeo, cámaras equipadas con sensores de movimiento que permiten captar imágenes de los animales en su entorno natural y conocer mejor su estado de conservación y hábitat.

Rogelio Tabera, gerente de Mero Pedal, destacó la presencia de especies emblemáticas que habitan estos ecosistemas. Entre los mamíferos mencionó al oso de anteojos, el puma y la danta, mientras que entre las aves resaltó al águila paramuna, el águila crestada, el lorito orejamarillo, el periquito de los nevados y diversas especies de colibríes.

Asimismo, subrayó que apreciar la riqueza natural del páramo requiere tiempo y conexión con el entorno. “Así como ha tomado tiempo cada uno de los frailejones, que tardan años en alcanzar cierta edad y tamaño, lo que nosotros queremos es que cada uno se conecte y se tome su tiempo en venir acá”, afirmó.

Los promotores de esta iniciativa resaltan la importancia de proteger y conservar estos ecosistemas estratégicos, fundamentales para el suministro de agua y la preservación de la biodiversidad. También hacen un llamado a fortalecer el vínculo entre la sociedad y la naturaleza para garantizar la conservación de estos territorios y mantener a Colombia como una referencia mundial en diversidad biológica.

Por: Telepacifico.