Ecuador.

Durante años se pensó que el cerebro dirigía a todo el cuerpo. Hoy la ciencia revela que el intestino se comunica continuamente con el cerebro y contribuye con algunas funciones importantes en este proceso. Intervienen billones de bacterias que forman la microbiota intestinal. Algunas de ellas reciben el nombre de psicobióticos.

“El intestino es nuestro segundo cerebro porque muchas de las reacciones suceden ahí. Entonces, vía nervio vago estos se comunican. En el intestino se pueden producir muchísimos precursores, dentro de ellos puede ser el más principal el ácido amino butírico que se conoce comúnmente como gaba”.

Los primeros estudios sobre psicobióticos iniciaron apenas en 2013. Algunos descubrimientos revelaron que estos microorganismos pueden influir en funciones mentales, elevar el ánimo, reducir la ansiedad y mejorar la respuesta al estrés.

“Entonces, esto se ha visto que contribuye muchísimo en la salud de la gente, gente que está de pronto con niveles de estrés altos, personas, por ejemplo, con ansiedad en el tema de los pacientes obesos, en fin, muchísimos beneficios”.

Estudios internacionales observaron que ciertos psicóbióticos ayudan a regular neurotransmisores como la serotonina y a reducir procesos inflamatorios asociados a trastornos emocionales. Existen algunos psicóticos que se pueden obtener mediante la alimentación diaria.

“Nosotros a nivel de dieta lo que podemos vigilar es tener a la semana por lo menos unas cuatro porciones de alimentos que aportan probióticos en este caso los fermentados, como el yogurt natural como tal o la kombucha que ahora es de común venta como tal. Los quesos frescos también aportan algo de probióticos como tal”.

Aunque no reemplazan tratamientos médicos, los psicobióticos abren una nueva puerta para entender cómo lo que ocurre en el intestino también impacta en la mente.

Por: Universidad Técnica del Norte (UNT) /  Viviana Obando.