Casi con afecto, el científico brasileño Luciano Moreira sostiene una caja de vidrio donde se arremolinan mosquitos antidengue: una apuesta que ha demostrado eficacia contra la enfermedad, aunque todavía enfrenta límites para expandirse en Brasil.

Para proteger los detalles del método, los asesores de Moreira prohíben el ingreso de equipos fotográficos a esta biofábrica ubicada en Curitiba, en el sur de Brasil, donde funciona el mayor criadero de “wolbitos” del mundo.

Así denomina este reconocido entomólogo, de 59 años, a los Aedes aegypti inoculados con Wolbachia, una bacteria que impide que desarrollen el dengue.