Brasil.

La minería ilegal de oro en la selva tropical brasileña continúa expandiéndose en distintas zonas de la región amazónica, generando daños significativos al medio ambiente y al ecosistema. Desde el aire, es posible observar amplias áreas donde la vegetación ha desaparecido o los árboles están muriendo como consecuencia de esta actividad.

Gran parte de esta expansión ocurre en territorios indígenas y áreas protegidas, lo que agrava el impacto sobre el bosque tropical más grande del mundo y contribuye a su deforestación.

Hasta ahora, cuando las autoridades detectaban minas ilegales, se enfocaban en destruir equipos y tecnología utilizados en la extracción, pero en la mayoría de los casos no lograban recuperar el oro obtenido de manera ilícita. Ante esta situación, la Policía Federal ha comenzado a implementar nuevas herramientas tecnológicas.

Cada lugar de extracción de oro posee una estructura específica, comparable a un “ADN”. Con base en esta característica, se desarrolla el programa “Ouro Alvo” (oro limpio), cuyo objetivo es identificar el origen del mineral y desenmascarar a contrabandistas y comerciantes involucrados.

El programa requiere ampliar su base de datos, ya que actualmente las muestras disponibles son principalmente brasileñas. La validación del método y del algoritmo depende de incorporar información de países vecinos como Perú, Colombia, Guayana Francesa y Surinam, lo que permitiría construir un sistema más sólido de identificación.

El propósito es que, incluso si el oro es fundido o transformado en joyas, pueda rastrearse su origen y determinar si proviene de actividades ilegales, permitiendo exigir responsabilidades a intermediarios y compradores, incluso a nivel internacional.

Para ello, se trabaja en colaboración con organismos como Interpol y Ameripol, así como mediante acuerdos bilaterales con países como Surinam, Guayana Francesa, Colombia y Perú. Estas acciones incluyen la elaboración de documentos conjuntos para compartir resultados y metodologías.

Además, Interpol capacita a fuerzas de seguridad en distintos países para el uso de esta tecnología. La expectativa es que, con el tiempo, el riesgo de detección haga que la minería ilegal de oro deje de ser una actividad rentable.