México.

En Paso del Norte, Chihuahua, la vida cotidiana está marcada por el aislamiento. Esta comunidad, ubicada en las faldas de una cadena montañosa, se encuentra separada del área urbana por una carretera y el río Sacramento, lo que dificulta la conexión con la ciudad y limita el acceso a servicios básicos.

Habitantes de la zona señalan que la colonia está “un poco aislada” y menos céntrica, lo que incluso genera temor entre personas externas para subir, ante la percepción de inseguridad. A esto se suma una de las principales problemáticas: la falta de transporte público.

La gente batalla para entrar y salir. O sea, lo hacen a pie o tienen que hacerse de automóvil propio”, explican desde la comunidad, donde la movilidad se convierte en una necesidad constante no resuelta.

Sin embargo, más allá del traslado físico, también existe un problema de identidad. “En Paso del Norte, el problema inicial que quisimos abordar no era tanto la movilidad, sino la percepción de las personas de no pertenecer a una comunidad externa a la ciudad”, señalan.

Ante este contexto, en 2021 la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño del Tecnológico de Monterrey, campus Chihuahua, impulsó el proyecto Mobility Hub, un sistema de bicicletas eléctricas que busca mejorar la conexión entre la colonia y la ciudad, facilitando el acceso a servicios urbanos.

El proyecto forma parte de Design for Vulnerables, una iniciativa multidisciplinaria en la que también participan la Escuela de Ingeniería y Ciencias y la Escuela de Humanidades y Educación. Su objetivo es analizar vulnerabilidades en comunidades del estado y proponer soluciones con un componente tecnológico.

Se propuso que la bicicleta eléctrica podría ser una muy buena opción. Ya había vecinos que usaban bastante la bicicleta, pero como tiene una subida muy empinada, es mucho más pesado”, explican.

A partir de ello, el equipo comenzó a explorar alternativas para mejorar la conexión tanto dentro de la comunidad como con la ciudad.

“Empezamos a ver cuál era la manera más eficaz para poder conectar fácilmente la comunidad al interior de la misma comunidad, pero también con los servicios de la ciudad formal”, detallan.

Como parte del proyecto, se adquirieron ocho bicicletas eléctricas asignadas a familias. Para acceder a ellas, se establecieron criterios específicos: ser mayor de edad, trabajar o estudiar, y utilizar la bicicleta para trasladarse a estas actividades.

“No están dadas en donación, tampoco se vendieron ni se regalaron”, aclaran, subrayando el carácter organizado del programa.

Quienes ya utilizan este sistema destacan sus beneficios en la vida diaria. “La bicicleta me ha ayudado mucho en la parte de la movilidad, por parte de tiempo y parte de que ando para arriba y para abajo. Eso es lo que a mí me interesa: hacer las cosas más rápido”, comentan.

Además de facilitar el transporte, Mobility Hub busca generar capacidades en la comunidad. En una siguiente fase, el proyecto contempla capacitar a los habitantes para transformar bicicletas tradicionales en eléctricas y, eventualmente, establecer talleres locales de ensamblaje.

“El sueño es crear un sistema de bike sharing en la comunidad para lograr estos servicios. Te doy una bici eléctrica para solucionar un problema; si no, te doy una bici eléctrica, pero al mismo tiempo te enseño cómo modificarla”, explican.

La iniciativa también plantea el papel de la arquitectura y el diseño urbano como herramientas para conectar conocimientos de distintas disciplinas y dar respuesta a problemáticas territoriales.

Así, más que una solución de transporte, Mobility Hub se perfila como una estrategia integral para reducir distancias físicas y sociales, fortaleciendo el sentido de pertenencia en Paso del Norte.

Por: TecScience.