Ecuador.

Durante mucho tiempo, la ciencia sostuvo que el cerebro adulto no podía generar nuevas neuronas. Se pensaba que nacíamos con un número limitado de estas células y que a lo largo de la vida solo podíamos perderlas. Sin embargo, hoy se sabe que esta idea no era del todo cierta y que las neuronas se pueden producir incluso en la edad adulta gracias a la neurogénesis.

“Sabemos que la palabra «génesis» la asociamos al nacimiento de algo. En el caso de nuestro cerebro, representa el nacimiento de dos tipos de células nerviosas: por una parte, las neuronas y, por otra parte, las células gliales”, dijo Margarita Mantilla, psicóloga.

Las neuronas son células fundamentales en el sistema nervioso. Reciben, procesan y transmiten información. Gracias a ellas podemos sentir, movernos, pensar, aprender y recordar. Por esta razón, una buena salud neuronal en la edad adulta ayudaría a prevenir el deterioro cognitivo y reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como las demencias. La idea de que el cerebro adulto conserva la capacidad de producir nuevas neuronas, denominada neurogénesis adulta, fue descrita por primera vez por Goldmann en la década de 1980, mientras se estudiaba la neuroplasticidad en canarios. Hoy en día se sabe que es posible estimular la neurogénesis en el cerebro adulto mediante hábitos saludables.

No olvidar el factor o el aporte que tiene la lectura, hábitos de sueño. La higiene de sueño es algo que hoy se ha descuidado bastante. Para los adultos mayores, por ejemplo, hay programas de rehabilitación cognitiva o también de fortalecimiento de estas habilidades a través de ciertos grupos en donde se van entrenando habilidades que tienden a decaer, por ejemplo, la memoria”, comentó Mantilla.

Para favorecer la neurogénesis, el ejercicio también es clave. Estudios en humanos y animales confirman que el ejercicio aeróbico, como correr, nadar o incluso caminar a un buen ritmo, estimula la producción de factores neurotróficos como el BDNF. Este actúa como un fertilizante que favorece la supervivencia y el crecimiento de nuevas neuronas. Estos hallazgos sugieren que cada persona puede contribuir al cuidado de su cerebro más allá de la genética o los tratamientos médicos.

Por: Universidad Técnica del Norte (UTN).